sábado, 8 de septiembre de 2012
Cuanto más creces, más nos deformamos.
Las diez cuadras que nos separan se vuelven eternas de largas. Las piernas se aflojan y nos dejan rengueando a mitad de camino. Los diez minutos que nos encuentra se vuelven horas, días, meses. Las obligaciones que nos pegan fuerte en los talones, nos pone distancia y nos desencuentra una y otra vez. ¿Y por qué darle al tiempo lo que no es de él ? Postergar, tachar y borrar a veces se torna costumbre. Mala costumbre. Las preocupaciones de ayer ya no son las de hoy. Lo que antes ignorábamos hoy nos quita el sueño. Lo que ayer nos hacía reír hoy nos hace llorar porque hoy ya no está bien reírse de ciertas cosas. El abrazo que nos parecía insignificante, hoy es protagonista. Dónde antes dolía el cuerpo, hoy duele el alma. Contar sin complicar nos resulta cada vez más difícil, tan difícil como querer verbalizar aquello que no sale de la boca, sino aquello que desborda del corazón. Al cielo ya no lo miramos para encontrarle formas a las nubes, lo miramos con cierto recelo, suplicándole ayuda, algo o alguien que nos venga a salvar. Las manos que ayer tomábamos con cierta timidez, hoy son las mismas que no queremos soltar. La oscuridad ya no es la que nos da miedo, la oscuridad es un lugar del cuál a veces no podemos salir. Son las palabras las que duelen más que cualquier raspón, las que se dicen y las que se desdicen. Lástima pasó a significar lastima. Y recién hoy entendemos que no es casual que nos hayan enseñado a conjugar verbos con los infinitivos AMAR-TEMER-PARTIR.
lunes, 18 de junio de 2012
Sin el alma en el cuerpo me quemo por dentro
Me senté una vez más a escribirte algo en forma
de poesía o de canción, con versos y verbos desordenados, enviciada por la
necesidad de parir el monstruo que te salpica en los ojos y hace que lluevas.
Me senté al borde de la cama, a mirarte desnuda
y en soledad, a convidarte palabras y silencios. A empujarte a que salgas de ahí y dejes de girar contra reloj. ¿Sabés?
el mundo no es tan complicado, ni tan difícil, ni tan mierda, ni tan traumático
como dicen. Al mundo lo cagás vos con tu demencia cotidiana, con tus mil y un
miedos.
Me senté a confeccionar el inventario de
tus obsesiones, a ayudarte a trasformar un poco de ese caos en paz. A enmudecer por un rato a la razón e invitarte a escuchar los gritos mudos del alma. A contarte lo que ya sabés y no querés entender, para ver si reaccionas,
si te dejas alcanzar.
Me senté a escucharte contar eso de sentirse un poco
perdida, un poco chiquita, un poco mujer, un poco sola, un poco escondida, un
poco en el aire, un poco aturdida, un poco olvidada, un poco de todo.
Me senté a cantarte una canción de cuna para
que puedas dormir lejos de la niebla y los fantasmas que te pican el cerebro cada
noche. A recordarte que cuando el día
asome dejes de mirarlo con ojos ajenos y te animes a ser el sol.
Me senté a decirte que dejes de esperar un
puñal por parte de la vida, esa gran desilusión que disipe cualquier tipo de incertidumbre
y así por fin te animes a tomar impulso.
Me senté a suplicarte que ames tu realidad, la
llenes de color y sonrisas y dejes de sangrar historias que no existen. A darte la mano para llevarte a caminar, después correr y más tarde volar. A que entiendas que lo
importante es haberlo hecho, no haberlo logrado.
Me senté a implorarte que dejes de ponerle freno
a tus urgencias emocionales, que le cantes al oído a quién tengas que cantar sin avergonzarte
de desafinar de vez en cuando y abraces a quién tengas ganas de abrazar sin
pedir permiso, sin pedir perdón.
Me senté a pedirte por favor que te animes a
soltar/saltar. A enamorarte, desenamorarte y volver a enamorarte. A que seas
vos la que elija qué juegos jugar y cuáles no.
Me senté por sobre todas las cosas a recordarte
que dejes de esperar una próxima vida, que dejes de vivir de pensamientos y
empieces a vivir de verdad, que abras paso para
que se evapore eso que ayer te hizo mal. Que te enfermes de sincericidio y nada ya te pueda curar.
martes, 12 de junio de 2012
vivir sólo cuesta vida
Aprender a mirar con otros ojos, con los del
alma, con esos que ven más allá de lo perceptible,
de lo palpable. ¿Cuántos son los que no tienen los ojos del corazón vendado?
Esos que arriesgan con la convicción de que nada los va a enceguecer, los va a
detener. ¿Dónde están los que no se sienten intimidados por un amor que los
obliga a saltar al vacío sin paracaídas, sin temor a los golpes? Al después...
¿Nunca
te pasó que sentís que no encajas? ¿Que
el aire te aplasta, te asfixia? ¿Que lo que te rodea está de más? ¿Qué
seguís
buscando sin encontrar ese lugar, ese pedacito de espacio que te permite
ser sin
tapujos aquella que sos cuando nadie te ve? ¿Que te querés
mudar de mundo en busca de algo que te llene? ¿No te pasó? Como vos,
como tantos, como muchos, como pocos, acá estoy temblando, tiritando del susto que me provoca tanto espacio vacío. Y andar sin saber adónde ir, esquivando calles para amortiguar el golpe y amainar el dolor. Querer experimentar la sensación de la ley de la gravedad y flotar en el aire como burbuja hasta estallar, los dos, de a dos, para sonreír con
más ganas, BIEN
FUERTE, a la par, hasta que duela el cuerpo. La
no-autouficiencia, mi marca personal, de la que reniego y celebro a la
vez, la que más amo y
odio en simultáneo porque odiar es otra
forma de amar, de amar lo que no tenemos. Y amar sanamente, sin
porqués, ni cómo, ni
dónde, ni cuándo. Sin peros ni reproches, sin preguntas ni respuestas,
sin lógica ni sentido común, sin importar tiempo y lugar, aunque a veces
duela,
amar siempre es la respuesta. ¿Cuántos lo entienden? ¿Cuántos lo
practican a
diario? ¿Cuántos más son los que le escapan a esto que se llama crecer?
(no de
cuerpo, si no de alma) ¿Cuántos más son los que le tienen miedo a esto
de vivir?
La mano también sirve para soltar
Caer en la
cuenta de que hay manos que tenés que soltar
porque no
te arrastran a ninguna puta orilla,
porque te
ahogan en la podredumbre del mar
dónde hay
ausencia de flores y caracoles,
dónde todo
es ruina y oscuridad.
En cambio,
cuando el amor (luz) está ahí y lo ves
y lo podes
tocar, sentir, oler, mirar, abrazar y besar
no hay
colores más radiantes que se puedan contemplar
ni calma más
grande que se pueda tener
ni lugar más
alto al que se pueda llegar.
jueves, 24 de mayo de 2012
Yo te todo
cierro los ojos y te estoy viendo
sonrío obnubilada
con torpeza
sin disimulo.
que suerte la mía,
la de haberte conocido.
qué lejos quedó ese día.
qué cerca quedaste vos.
todos los días te extraño un poco
aunque sea un rato.
(y todo lo demás también)
miércoles, 23 de mayo de 2012
el amor se construye/la acción lo destruye.
quise alejarme de vos
antes de que me sangraran las manos,
me dolieran los huesos,
me ardieran los músculos.
antes de que los nervios
jugaran con mis venas
a hacer telarañas,
antes de que una chispa
rozara material inflamable
y hasta la nieve pagara su frialdad
e incendiara con voracidad pocas veces vista.
quise amanecer con el cuerpo frío
bien peinada, con el mismo perfume
y los cordones bien atados.
quise advertirme/advertirnos
que a veces la realidad
no se asemeja al dibujo que uno forma en su cabeza
que tu dibujo no era igual al mio
que tu colores no engamaban con los mios
ni rojo pasión,
ni azul marino,
ni verde esperanza.
quise recordarte que sexo, amor y ternura
no son lo mismo
quise hacerlo antes que duela,
antes de que todo esto
se convirtiera en espanto
sin rastros de nosotros
ni restos que contar.
antes de que me sangraran las manos,
me dolieran los huesos,
me ardieran los músculos.
antes de que los nervios
jugaran con mis venas
a hacer telarañas,
antes de que una chispa
rozara material inflamable
y hasta la nieve pagara su frialdad
e incendiara con voracidad pocas veces vista.
quise amanecer con el cuerpo frío
bien peinada, con el mismo perfume
y los cordones bien atados.
quise advertirme/advertirnos
que a veces la realidad
no se asemeja al dibujo que uno forma en su cabeza
que tu dibujo no era igual al mio
que tu colores no engamaban con los mios
ni rojo pasión,
ni azul marino,
ni verde esperanza.
quise recordarte que sexo, amor y ternura
no son lo mismo
quise hacerlo antes que duela,
antes de que todo esto
se convirtiera en espanto
sin rastros de nosotros
ni restos que contar.
viernes, 11 de mayo de 2012
algún día puede ser mañana
algún día me salvaste del mundo (todos los días).
algún día salvamos al mundo, vos y yo salvamos al mundo, enroscados, bamboleados, sin saberlo siquiera.
algún día nos pasamos de tiernos, nos deshicimos hasta rompernos.
algún día lloré tus palabras y padecí tus silencios.
algún día nos abrazamos sin tocarnos.
algún día quise decirte muchas cosas, todos las que no te dije, pero algún otro día no me dejó.
algún día me conmovieron las cosquillas que me hacían tus caricias.
algún día quise frenarte/frenarme. algún otro día no lo permití.
algún día muté de claroscuro a blanco y negro y de blanco y negro a technicolor.
algún día me pregunté quién sos, al otro día no me importo.
algún día se me acabaron las respuestas para tantas preguntas, el espacio en la cabeza para tantas dudas y el tiempo para malgastar.
algún día te amé y algún día va a llegar el día en que ya no te ame más (o te ame distinto).
algún día me gustó el invierno más que cualquier otra estación, después vino la primavera, dónde las flores se marchitaron y los corazones se escarcharon.
algún día quise entenderte, al siguiente me dí por vencida. compré tus mambos, tus idas y vueltas, tus candombes, tus no y tus sí.
algún día le ganamos a los miedos. sólo algún día.
algún día pensamos con el corazón. el resto, con la cabeza.
algún día fuimos reales. algún día fuimos ficción, de terror, comedia romántica y melodrama.
algún día aprendí tu idioma, de memoria lo aprendí. de lo que esconden tus palabras con pelos y señales.
algún día perdimos el rumbo, el mapa, la brújula y las ganas.
algún día el insomnio nos mató, nos descuartizó y la mañana nos vio renacer.
algún día me hiciste respirar tan fuerte que me ahogué.
algún día tuvimos el viento a favor
y nos tuvimos (algún día)
martes, 24 de abril de 2012
atolondrón/atolondrándome
La atmósfera contaminada de miedo, de ese miedo a saber que te consume los sesos. El mismo que te vuelve ignorante, propenso al desastre. El que te envuelve en un perfecto manto de silencio, un pacto terco de poco sustento lleno de "por las dudas", excusas baratas y berretas que no te dejan ser. Ese miedo que te limita, que te obliga a medir con cuentagotas hasta donde dar y nunca nada por demás, que te hace cuidar lo que decís para no espantar, para no asustar, para que el cuento dure un ratito más.
Algo me obliga a crecer..¿sabes qué es? cosas de chicos. En mi casa ya no se puede jugar a la escondida sin salir herido porque hasta los fantasmas se dejan ver. Piedra Libre hace tiempo dejó de ser sinónimo de "Victoria". Acá, el que dice "Piedra Libre" pierde una vida y después anda juntando pedacitos de historia que le hagan cosquillas hasta dónde no las tiene. Por eso "Pido", "Pido" es lo que digo cada vez que te veo. A veces fantasamal. A veces real, a veces en mi cielo, otras veces en mi infierno. Ya no vale saltar la soga en la casa del ahorcado porque siempre a alguno le termina faltando el aire, jugar a la mancha invisible se tornó aburrido y el quemado (del amor) tiene cicatrices que arden en la piel.
Compro la historia de que lo que me hace chiquita hoy, sin voz ni sombra, mañana desaparece pero mañana es hoy y hoy es ayer. En tu barrio no existe el tiempo, mis palabras se vuelven temblorosas, resuenan ecos de silencio y mi voz enmudece sin que lo quiera o sin que lo sepa. No hay resguardos que puedan salvarme ni caparazones que puedan protegerme de semejante despelote de sentimientos. No hay como detenerlos, como oxidarlos, como hacerles siquiera un raspón.
Nos perdemos todos los días un poco más. Mi porción de mundo cada vez más lejos de la tuya. Acumulamos kilómetros de distancia y horas de ausencia pero aún así llevo registro de todos aquellos lugares que habitaste y en los que plantaste bandera: mi conciencia, mi inconsciente y mi cuerpo, dónde dejaste marcas como una varicela mal curada.
Así, entre noches que no puedo dormir y otras que no quiero. A veces desvelo y otras consuelo, los recuerdos me vienen a visitar en su versión más dulce cuando están vestidos y amargos cuándo se les descosen las costuras.
miércoles, 30 de noviembre de 2011
Florece en el seco jardín corrosivo de mi soledad
Si
estuvieras acá y me vieras “disfrazada” de ésto que intento ser y todavía no
soy o soy a medias, se te llenarían los ojos de lágrimas. Me abrazarías fuerte
y seguramente me dirías que estás orgullosa de mí. Yo no creo que tengas que
estarlo. A menos que cumplir con las cosas que uno promete sea razón suficiente.
No sé si soy lo que esperabas que fuera. Intento ser yo, y eso ya es bastante
traumático. Creo que nadie me conoce realmente como soy ó tal vez sí. A decir
verdad, tengo la seguridad de que quién menos me conoce es quién más llegó a
conocerme. Soy eso que alguien conoce. ¿Es motivo de celebración? Pregunto. Te
pregunto a vos que sabés todo. Creo que ni yo me conozco todavía. Hay un
porcentaje de mí que aún no pudo experimentar Ser... Apenas empezó a asomar la
nariz alguna vez, pero se apabulló tanto que decidió esconderse un rato más. Supongo
que llegará el momento en que alguien venga a sacarlo. Te juro que tiene ganas
de salir. Toma carrera, se maquilla un poco todos los días, se pone su mejor
atuendo, se perfuma y espera ansioso que alguien venga a darle la mano y lo
saque a pasear un ratito pero ese día nunca llega. Y así pasa el tiempo en
soledad.
No
sabés qué ganas tengo de hablar con vos. De contarte mil cosas, todas las que
no te conté cuando te tuve, todas las que me pasaron después y todo lo que me
pasa hoy. En muchas te asustarías, te reirías y me preguntarías en qué clase de
monstruo me he convertido. Qué problema mental tengo, cuándo fue el momento en
que me golpeé tan fuerte la cabeza cómo para hacer tal o cuál cosa ó qué tan drogada estaba cuaándo hacía lo que estaba haciendo. En otras tal
vez te enojarías y en otras tantas seguro llorarías conmigo y me dirías cuánto
me queres, cómo lo hiciste aquella última noche en el pasillo. Te contaría de
lo largo que se me hacen algunos días y lo corta que se me hacen algunas
noches. Que creo haber conocido el amor. Que aprendí a usar palabras que antes
no usaba. Que dónde había un iceberg ahora hay un corazón. Que mil emociones me
brotan por la piel todos los días. Que todo cada vez me emociona más. Que me
encontré con personas hermosas que transformaron mi vida. ¿Viste eso que dicen
que cuándo unos se van otros vienen? Bueno, algo así. Que todavía no logro
afinar ni una puta canción. Que saber tocar la guitarra sigue siendo una
asignatura pendiente. Que no aprendí a depilarme sin quemarme. Que las cremas y
yo todavía no logramos reconciliarnos. Que levantarme temprano cada vez me
cuesta menos. Que aprendí a viajar en subte. Que me disfracé de promotora y
hasta me pagaron por eso. Que un día experimenté la sensación de tener la boca
pintada y no me gusto nada. Que el peluquero y yo todavía no logramos
entendernos. Que a causa de eso tengo el mismo corte que cuando tenía 3 años. Que
perdí el miedo a ir al dentista. Que Alan se perforo la lengua, el labio, la
ceja, la oreja y creo que eso fue motivo suficiente para que mamá quiera darse,
ella misma, en adopción. Yo me estoy por tatuar y creo que papá cuando lo sepa
va a querer acompañarme a hacerlo. Que el último final oral que rendí me saqué
un 10 y estaba tan angustiada ese día que no pude evitar llorar y todos creyeron que
lloraba de emoción. Que mi fanatismo por el dulce de leche sigue intacto. Que
un día le deje comer a mi paciente un chocolate porque si eso la hacia feliz y
la felicidad la podía alcanzar con 100 gramos de azúcar y un poco de cacao, ¿cómo
iba yo a privarla de semejante estado emocional a cambio de tan poco? Merecía ser
diabética si le decía que no. Que otro en su primer control había bajado 6 kilos en 20 días! me sentía Cormillot. y Ravenna juntos pero sin ninguna práctica milagrosa. Te
contaría lo gratificante que es escuchar de esas personas a las que llaman
“pacientes” decir que les estás haciendo bien. Que te llenen de mimos sólo con palabras. Que reconozcan tu trabajo...es hermoso. Eso es lo que día a día me da felicidad. Me llena el alma saber que puedo
ayudar a alguien a sentirse un poco mejor. Y no me refiero al uso de ninguna
técnica enseñada en ninguna facultad de medicina. Hablo de estar con la otra
persona. Desde una mirada, una charla. Prestarle atención. Escucharla. No son
objetos. No son sólo “pacientes”. Ante todo son personas, que sienten como él, como ella y como yo. Que les pasa las
mismas cosas que te pasaba a vos y a mi. Disfruto el caminar por esos pasillos largos
e interminables. Correr por esas escaleras porque el ascensor no llega y que te
griten “doctora, doctora”. Se me pone la piel de gallina...Y te voy a confesar algo. Más de
una vez en ellos te ví a vos. Y fue suficiente para que se me partiera el alma
en mil pedacitos. Y a la vez me olvidaba de ser quién tenía que ser para ser
quién estaba siendo. Quería ser vos y yo. Y por un rato hasta lo conseguia. Y te
veía dónde no estabas. Pero estabas y te veía.
Se
acerca el final. Y con él, el principio de algo nuevo. Y no sé dónde quiero
estar. Me da miedo allá o acá...Quiero estar dónde tenga que estar. Dónde ya no
duela. Ahí quiero estar. Y es una pena que no estés acá conmigo para vivirlo… ¡Qué
más quisieras! ¡Qué más quisiera! El día que te fuiste te olvidaste decirme cómo. ¿Cómo se sigue? ¿Qué viene
después? ¿Cuánto falta? Vos lo sabés. ¿Qué esperás para decírmelo? Escribilo en
una nube. En el humo. Disfrazate de alegría y vení a visitarme. Pero prometeme
que te vas a quedar un rato largo.
-Termino los días
cansada de extrañarte.-
martes, 29 de noviembre de 2011
L O V E - is all you need-
Demos un paseo. Vamos lejos, dónde nunca fuimos. O
cerca, da igual. No me digas tu nombre, no sea cosa que después llore cuándo
escuche que alguien lo pronuncia. Evitemos lastimarnos. Pisemos las mismas baldosas, saltemos los mismos
charcos y sí tropezamos, levantémonos a la par y sigamos. Dame la mano y no me
sueltes. Tengo miedo de caer. Prometo no soltarte. Tampoco atarte. Volemos con
los pies sobre la tierra. La mente viaja sin boleto. Sin temor a las alturas.
Sin vértigo. Cerrá los ojos y sentí el viento cómo nos acaricia las mejillas. Respiremos amor hasta ahogarnos. Haceme cosquillas. Reí conmigo
hasta que nos duela la panza. Disfrutémoslo. Apostemos sin temor a perderlo
todo -y en el peor de los casos, avisame cuándo haya que parar- . Voy sin freno
de manos. (espero, vos también) Y si nos equivocamos, aprendamos juntos y emparchemos fisuritas. Dejame mirarte. Acariciarte con las pestañas. Y si
no vas a decir nada inteligente,no digas nada. Mostrame tus libros favoritos.
Léemelos al oído. Escuchemos tus canciones preferidas mientras lo hacemos para
que me recuerdes cada vez que las cantes. Préstame tu ropa. Que tu pecho sea mi
almohada. Tus caricias mi cura. Tus abrazos mi abrigo y tu amor mi salvación. Y si tiemblo, no te asustes, la que
se va a asustar, y luego reír, voy a ser yo.
No quiero que me creas nada de lo que digo, más
bien quiero que te pase como a mí. Y cuándo te canses, porque ese día va a
llegar, dame revancha o no me des nada. No me dejes con resaca, no quiero
vomitarte. Quiero que te quedes dentro de mí. Pongámosle fecha de vencimiento o
no le pongamos nada. Que dure lo más que pueda, y que pueda más que vos y yo
juntos.
Cuándo decidas irte, evitemos
despedirnos. No estoy preparada para los finales. Mi corazón solo entiende de
principios (aunque haya experimentado mas despedidas que bienvenidas). Antes de
mirarte a la cara por última vez voy a pedirte que no olvides cerrar bien la
puerta. Ya sabés, no sea cosa que entre una brisa y con ella vos. Amague tu
vuelta, te traiga, y así como llegues te vayas y me dejes con éstas ganas de
abrazarte y ese olor a nostalgia que torna noches de insomnio en noches de
angustia existencial. Las segundas partes duelen más que las primeras.
Voy a estar feliz de haberte
conocido. Algo debo haber dejado en vos. Algo debiste haber dejado en mí. Eso sí,
prometo no olvidarte. Sólo aprendí a querer. La vida me enseñó a extrañar.
martes, 22 de noviembre de 2011
hay noches que no puedo dormir sin curitas.
en
un cuarto a oscuras descansa mi cuerpo desvanecido casi sin ropa. los pies
fríos, las piernas desnudas, los labios secos, las pupilas dilatadas y un viento disfrazado de caricia que entra
por las hendiduras de la ventana, sin pedir permiso, comienza a rozarme sutil. sube hasta mi ombligo dónde intenta recrear las cosquillas que tus manos de
sólo rozarme provocaban. como a soplidos casi sin aliento, sin el olor de tu voz, llega hasta el pecho dónde se
detiene un instante para escuchar los jadeos agónicos del corazón,
que extraña tus caricias, y sigue hasta secar las lágrimas que se
suicidan por mi mejilla. afuera se cae el cielo y cada gota de agua me busca
para extinguir el incendio que todavía quema y arde en la piel. despego de la cama. voy al encuentro. el sudor frío se hace uno con la lluvia, que
moja y abraza cada rincón besado de mi cuerpo por tu boca. que salpica cada
recuerdo asomado mal guardado muerto de frío.
dejame pensarte una vez, dos, tres, las que sean necesarias hasta que aparezcas, aunque eso me lleve a pasar la noche entera pensándote sabiendo que no vas a aparecer. dejame nombrarte una vez más, prometo no va a ser la última, sin miedo a seguir queriéndote. voy a acumular ganas de abrazarte, así, sí tal vez algún día casualmente nos cruzamos, me dejes envolverte en un abrazo tan inmenso que me parta los huesos de amor. voy a contarle a la almohada cuánto te extraño y cuántas son las ganas que tengo de verte, sin necesidad de ponerle palabras a ninguna mirada. deberías saber, o no. voy a volver a tener 13 años para no olvidar jamás lo que se siente. te voy a contar que te voy a encontrar sin necesidad de salir a buscarte, basta con cerrar los ojos y ahí estás..te puedo ver tan lindo como el primer día, como los días del medio y como el último. voy a pedir tregua..al destino, a la vida, a quién le tenga que pedir, para conseguir un poco de paz, de esa que sólo con vos pude alcanzar, pero no me pidan que olvide porque esa es otra práctica para la que no tengo ni talento ni ganas.
dejame pensarte una vez, dos, tres, las que sean necesarias hasta que aparezcas, aunque eso me lleve a pasar la noche entera pensándote sabiendo que no vas a aparecer. dejame nombrarte una vez más, prometo no va a ser la última, sin miedo a seguir queriéndote. voy a acumular ganas de abrazarte, así, sí tal vez algún día casualmente nos cruzamos, me dejes envolverte en un abrazo tan inmenso que me parta los huesos de amor. voy a contarle a la almohada cuánto te extraño y cuántas son las ganas que tengo de verte, sin necesidad de ponerle palabras a ninguna mirada. deberías saber, o no. voy a volver a tener 13 años para no olvidar jamás lo que se siente. te voy a contar que te voy a encontrar sin necesidad de salir a buscarte, basta con cerrar los ojos y ahí estás..te puedo ver tan lindo como el primer día, como los días del medio y como el último. voy a pedir tregua..al destino, a la vida, a quién le tenga que pedir, para conseguir un poco de paz, de esa que sólo con vos pude alcanzar, pero no me pidan que olvide porque esa es otra práctica para la que no tengo ni talento ni ganas.
Te pido y me pido perdón. por vivir a destiempo y a contramano, por no permitir salir a lastimarme una vez más con el pecho abierto...disculpá, pero necesito que las cosas recuperen identidad y nombre propio. hay lugares que todavía no puedo pisar porque me duele en los pies y en el alma. disculpá una vez más, pero debo salir y ver si el
mundo ha dejado de girar para mi y ojala si, porque te juro que duele (mucho).
viernes, 2 de septiembre de 2011
¿Qué parte de ésta guerra es cuerpo a cuerpo?
Yo sé muy bien que abrir
los ojos y escuchar mi voz, para vos, puede ser traumático. Sé que despertarte y
sentir mi perfume puede ser algo asfixiante. Que gastar tu piel en piel puede
darte escalofríos. frío-calor/calor-frío. Y el fastidio de que dos metros
cuadrados no te alcance y termines
debatiéndome a duelo en la alfombra, te deja moretones. Que mirarme horas
enteras dormir en tu almohada puede traerte pesadillas. Y el hecho de que
estemos en la misma cama bajo las mismas sábanas puede producirte calambres. En
el alma y en el cuerpo. Cosquillas en la memoria y frío en la conciencia.
Qué no te recomiendo ni
me recomiendo está a la vista. Nuestra interacción es contraproducente. Nuestro
prospecto tiene más contraindicaciones que indicaciones. Más efectos adversos
que números para llamar en caso de emergencia. Ni hablar del modo de uso. Nadie
se hace cargo de nuestros actos. Ni vos. Ni yo. A las precauciones ni las
leemos, las pasamos por alto. Y en la acción terapéutica hay un espacio en
blanco. Claro, depende de vos y de mí. ¿en dosis y administración? dejá...
¿para qué? si con vos todo es en exceso. Siempre por encima de la línea de lo
normal. Vengo en envase frágil y
mi corazón es no retornable. Eso te lo digo yo. Así es mi presentación. Hola,
¿qué tal?. Tan sutil intenté
explicarlo que seguro te mareé y no entendiste nada. Seguro. Nada. Perdón. Intento ser Clara pero soy Morena. Al igual
que vos cuándo me hablas, que te entiendo un cuarto de lo que me decís. Y hasta
me causa risa tanta confusión. Entendí sólo el principio y el final de lo que
me dijiste y lo del medio se perdió en el mismísimo instante en el que tus ojos
empezaron a disparar balas de plomo directo a la sien. A mi sien. Ahí están, aunque
a veces me olvide. ¿Queres buscarlas? entrá, te dejo, pero no te asustes de las
cosas que podes llegar a encontrar. Y no te quiero hablar
difícil pero es la única manera que tengo. Lenguaje técnico. Y aunque me dijeron
que algunos no lo entenderían, a veces me cuesta desprenderme de él. Con vos no
puedo. No debo. Y es mentira que no nos entendemos si vos manejas los mismos
términos que yo. Pero éste juego de ver quién habla menos claro nos queda bien.
Nos divierte. Dejémoslo ahí. O mejor no. Sigamos. Sí, sí, sigamos. Después de
todo…¿a quién le importa lo que tengamos para decir? mejor hagamos.
Sale el sol para los
dos, para mí y para vos, pero ninguno se quiere asomar a respirarlo. Nos
alumbra nuestra propia sombra. La tuya con la mía. Estamos bien adentro.
Enredados el uno con el otro. No sentimos frío. Abrís los ojos. Lo primero que
escuchás es mi voz. Lo primero que respiras, mi perfume. Lo primero que ves, mi
lunar. Ese que decís que tanto te gusta. Te chocas con mi cuerpo. Y aunque no
haya más lugar por recorrer, me mirásy me decís con las manos: “vení acá,
flotemos otra vez”. Son las 7 a .m.
y se nos hace tarde. “Mejor, quedémonos” te digo en un vaivén.
Ahí voy. Otra
vez me olvidé quién soy en tu almohada.
martes, 2 de agosto de 2011
PRINCESA DEL REINO NEURÓTICO
He aquí un castillo dónde las princesas bailan con los lobos las noches de luna llena. Dícese que los sapos quedan encerrados en el idílico laberinto subterráneo para dar lugar al príncipe, que en la oscuridad deja su caballo y se sumerge en el cuento de cristal en busca de su fortaleza. Algunos rectos deciden acompañarlo, otros necios quedan en la fachada. Desde aquel entonces la gente tiene la posibilidad de elegir: vivir dentro de la fragilidad de las sensaciones o en el límite de los miedos
¿dónde vas a dormir esta noche
con tanto invierno ladrando por ahí?
con tanto invierno ladrando por ahí?
miércoles, 20 de julio de 2011
brillan en la oscuridat
el mundo es eso, un montón de gente, un mar de fueguitos. cada persona brilla con luz propia entre todas las demás. no hay dos fuegos iguales. hay fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos los colores. hay gente de fuego sereno, que ni se entera del viento, y gente de fuego loco que llena el aire de chispas. algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman; pero otros arden la vida con tanta pasión que no se puede mirarlos sin parpadear, y quién se acerca se e n c i e n d e.
miércoles, 29 de junio de 2011
ser así NO cuesta nada
Somos buenos desentendidos y malos entendedores. Cuerpos que se encuentran, casi nunca almas. Somos los perdidos inmersos en la multitud, los desencontrados que se siguen buscando. Somos nadie y somos todo para alguien. Buscamos algo que no llega y encontramos lo que no se está buscando. Somos lo que hacemos y dejamos de hacer por temor. Somos prueba y error. Somos miedo en el aire con toda seguridad. Frágiles con certeza. Expertos en simular. Aprendices en el arte de amar. Pedimos socorro a gritos pero no nos escuchamos, los ecos no llegan a ninguna parte. Somos adultos e infantiles y a veces no sabemos que traje ponernos. Somos inmaduros, torpes, ciegos y sordos. Los mejores postores sin garantías. Amontonamos miserias y soledades en la cama que nadie se atreve a incendiar. Queremos evolucionar, crecer pero nos queda cómodo el disfraz de cobardes. Nos perdemos una vez más y van… Todavía no aprendimos a volar y caminar nos duele. Nos enfermamos por amor y nos curamos con la misma droga que genera la patología: amor Nos ahogamos, nos rompemos, respiramos y nos estamos abrazando otra vez. Somos caricias y raspones No somos quién, pero quisiéramos ser. Somos las ganas prendidas, pero olvidamos la actitud en el placard. En más de una ocasión obedecemos ciegamente al pensar sin darle lugar al sentir. Y a todo, absolutamente a todo, le seguimos buscando un por qué. Dame cuatro minutos, yo te regalo un día entero.
miércoles, 8 de junio de 2011
revolución en los corazones
¿Acaso se me habría vuelto costumbre esto de cometer sincericidios? A decir verdad me daba cierto temor…ya sabés, el peligro de la honestidad es no saber callar.
Entonces, una vez más, las palabras empezaron a andar solas con total libertad, sin censura alguna para romper el silencio que nos invadía. Y no pude parar. Esa irrefutable necesidad de decir lo que se siente sin pensar lo que se dice. A veces me detenía en algún que otro detalle que se me venia a la mente y lo contaba de manera tal que estaba sucediendo de nuevo. Y sonreía. Y sonreíamos. Parecía entender a la perfección lo que le estaba diciendo. O al menos eso me hacia creer. Por momentos no se animaba a mirarme y agachaba la cabeza como sintiéndose culpable de lo que le estaba contando. De lo que me estaba pasando. De lo que le estaba pasando.
Y sobrevino un silencio memorable que nos vidrió los ojos. Que le dió espacio al sonido de los golpecitos del corazón, que de un tiempo a ésta parte se había convertido en protagonista indiscutible.
Y le conté más. Le dije que íbamos a destiempo, que nuestros corazones iban a destiempo y nada podíamos hacer contra eso. El tiempo nos había desajustado, porque él si era exacto a diferencia nuestro y éramos nosotros los que teníamos que ajustarnos a su andar.
Después de escuchar mi monólogo me dijo que se le había llenado el cuerpo de dudas. Que se había permitido sentir...que lo que le estaba pasando hacía tiempo no le pasaba, por miedo, por gusto, por comodidad, por espacios que no se pueden llenar. Que todo eso reprimido que tenía estaba siendo empujado hacia fuera, cuándo me escuchaba hablar así.
Que las palabras acercan es un hecho, del que creo, no todos somos conscientes, si no ¿cómo se explica qué es más lo que callamos qué lo qué decimos? De suceder lo contrario las únicas distancias existentes serían las geográficas. Esas que separan dos cuerpos pero jamás dos almas. Tan cierto cómo que todo lo no dicho construye muros y no puentes.
Nunca me habían hecho saber que las incoherencias que salían de ésta boca podían llegar tan lejos, ahí dónde pocos tienen la entrada permitida y otros tantos prohibida. Pero cuánta felicidad da saber que podés llegar a despertar un corazón adormecido.
No debe haber nada más lindo en el mundo que abrazar y sentir al otro temblar. Nada.
lunes, 9 de mayo de 2011
afilá la tijera. por el mentón chabón.
Algo me está pasando, si le creo a mis sentidos no es solamente otra distracción. Sigo atado a mi vieja piel, las ideas puras y los anhelos desmedidos a toda costa, pero mis pies han comenzado a decirme cosas de sí mismos sobre su nueva relación con mis manos, ojos, corazón y pelo.
sentir trepar por la nuca
el aliento suspendido en el aire.
miércoles, 13 de abril de 2011
Besos terapeutas
Besarte más, siempre un poco más para prevenir ésta anemia crónica de besos. Besarte hasta asfixiarme, siempre excediendo la línea de lo normal, pocas veces para bien. Besarte con ganas y con hambre por última vez y volver a empezar. Dejarte sin aliento hasta sentir lo que quieras sentir. Besarte sin prudencia y con frenesí, sin calma y con devoción. Besarte con tanta fuerza que me empiece a hervir la sangre, que me haga desaparecer. Besarte hasta ahogarme en un suspiro que me raspe en la garganta. Besarte hasta el cansancio, hasta sentir sed; sed de besos, sed de caricias anchas, de ternuras que nos pisen la sombra…sé de urgencias emocionales impacientes. Besarte hasta perfumar los huesos de placer, hasta colmar de esos momentos los huecos de mi memoria. Besarte hasta que entiendas mi lenguaje mudo de palabras, fuente de malos entendidos, que intenta explicar cosas de las que habla mi lengua. Besarte y que te dejes ondular de besos el alma. Besarte hasta sentirme libre de culpas pero jamás absuelta de olvido y de ayeres. Besarte de sorpresa, con y sin temor a saber. Pasar de la sorpresa al miedo y del miedo a la desesperación. Besarte hasta que una ráfaga de confusión me abrume y me deje paralizada, perpleja, me haga rebobinar, volver al mismo lugar y me encuentre haciendo todo lo demás incansablemente. Besarte aún siendo consciente de que el equilibrio es imposible, como si comprendieras mí estado de ánimo ambivalente. Besarte hasta perder la conciencia y así sobrevivir a la nostalgia. Besarte sin temor a qué se me rompan los labios en el fragor de la batalla. Besarte con delicada urgencia, acariciar tu boca con mis dedos, casi dibujarla. Besarte hasta sentir signos de la más dulce deshidratación. Besarte sin hacerme adicta al sabor de tu saliva. Besar con convicción cada poro de tu piel, cada espacio de tu espalda. Besarte sin que se me llene la cabeza de preguntas y el presente de necesidades.
martes, 5 de abril de 2011
con R de amor, ternura y lindura (*)
Un no-nuevo sentimiento existencial correspondido a un ser de procedencia no humana me invade. Si bien extrañar en singular tiene su peso cuándo no se puede apaciguar el monstruo que te hace cosquillas en la panza, extrañar en plural me coloca en la etapa del amor muy amoroso que me hace colapsar. Y todo deja de ser racional, en mí un estado de inmunidad cerebral, para ser completamente emocional. Lo cierto es que la extraño por demás de los límites de lo esperable. Eso.
(*)
son palabras que ella sabe llevar muy bien.
viernes, 1 de abril de 2011
un día llega a mi la calma
Marzo me agotó las palabras o será que las gasté muy rápido. Me arrebató mil sonrisas, emociones de esas que te hacen llover hasta el alma y algo más. De todas maneras no pierdo la costumbre de ser un tanto reservada, siempre guardo algo para mí, todo lo no-dicho, lo no-escrito descansa en otro lado. A veces callar no significa no querer decir, sino respetar el silencio del otro. La tregua funcionó. Ahora sólo queda meter en un cajón todo lo vivido y guardarlo para que nada lo pueda estropear, ni siquiera yo. Ahí dónde no llegan los ecos ni las torpezas lastimosas. Dejarlo a la intemperie podría oxidarlo, y yo quiero que siga intacto, que conserve esa ternura y esa frescura. Que al momento de abrir el cajón se me siga dibujando una sonrisa en la cara, eso quiero.
Con marzo se van días de sol y madrugadas en las que supe sacarme las patas de rana y salir a respirar afuera del agua. Con abril empieza mi año y eso me gusta. Es como empezar de cero, y los principios tienen ese gustito ilusorio de que todo puede salir tal cuál uno lo desea. Abril me pone de muy buen humor. A decir verdad somos muy parecidos. De inestabilidad constante. Contradictorios. Ni mucho frío ni mucho calor. Algún que otro día mucho frío o mucho calor. Alguna que otra lluvia torrencial que te inunda los miedos y te empaña los ojos, alguna que otra llovizna de esas que no mojan, molestan. Un sol radiante que te pega en la frente, te encandila y derrite tus ideas. Viento de los que despeinan hasta el recuerdo más olvidado, más escondido. Siempre un poco loco, siempre un poco loca...
Con marzo se van días de sol y madrugadas en las que supe sacarme las patas de rana y salir a respirar afuera del agua. Con abril empieza mi año y eso me gusta. Es como empezar de cero, y los principios tienen ese gustito ilusorio de que todo puede salir tal cuál uno lo desea. Abril me pone de muy buen humor. A decir verdad somos muy parecidos. De inestabilidad constante. Contradictorios. Ni mucho frío ni mucho calor. Algún que otro día mucho frío o mucho calor. Alguna que otra lluvia torrencial que te inunda los miedos y te empaña los ojos, alguna que otra llovizna de esas que no mojan, molestan. Un sol radiante que te pega en la frente, te encandila y derrite tus ideas. Viento de los que despeinan hasta el recuerdo más olvidado, más escondido. Siempre un poco loco, siempre un poco loca...
Este mes me encuentra haciendo las pases con la de mi universo paralelo, sin reproches, claro. Estamos intentándolo y CREO la cosa va queriendo, es algo muy prematuro para decir que ya nos entendemos. No sé dónde terminaremos pero a la hora de salir a buscar elegimos ir de la mano. Somos dos y somos una. Somos una y somos varias. No, nunca fui diagnosticada con desorden de personalidad porque creo que ese concepto pudo ser reemplazado por otro menos insano: estado de confusión permanente. Quizás haya llegado el momento en que las cosas por inercia, ósmosis o algún otro fenómeno que vaya a saber quién sabrá explicar, se empiezan a acomodar solas, caen por su propio peso y van ubicándose en una escala de prioridades que por el momento no voy a interceder (qué más quisiera). Será que tengo las ideas un poco más claras, o menos nubladas. Que reemplacé la palabra "permanente" por "transitoria". Será que de vez en cuándo nos toca crecer (con todas las crisis que eso implica) a la fuerza o por voluntad propia. Será que el insomnio nos quita el sueño y nos regala (castiga) con horas y horas de pensamiento lateral que a mi entender terminan de desequilibrarte y optes por llamar a urgencias mentales. No sé. Creo que sincerarse, sin vueltas, hace bien. Desnudarse de palabras te hace sentir más frío, pero supongo que el tiempo sabrá abrigarme.
ABRIL para que no tengamos soledad.
-aquí o allá vas a verme sonreír-
-aquí o allá vas a verme sonreír-
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