.Pasamos más tiempo HABLANDO de amor que HACIÉNDOLO.

Yo te miraba en espiral porque te amaba pero quería salir corriendo, mis dedos no sabían ya pronunciar una caricia sin que surgiera un nuevo temor desde las yemas. Incapaz de mirar a las decepciones a la cara, volvía de lleno a tu centro, a derramarme, a licuarme, a llenarte de blanco la oscuridad, a dejarte pringada la soledad...mi forma de hacer el amor un deporte de riesgo.

Sigo buscando en los v e r s o s eso que todos sabemos sentir pero que A Ú N no hemos sido capaces de explicar.

miércoles, 31 de octubre de 2012

Enhorabuena

Voy a dormirme
y cada vez que sienta frío
voy a pensarme desnuda en tu cama,
en los besos que nacieron de tu boca
y murieron al borde de mi ombligo
en los que agonizaron en mi cuello
en los que suicidaste en mi espalda
en los que maté en tu pecho
en los que por urgencia tuvimos el placer
y voluntad de asesinar.
en los besos que quedaron enredados en mi cabeza,
tropel de rulos revueltos de amor,
nicho de mambos y malentendidos.
en tu lengua que supo ser sábana
en tu saliva que supo ser cicatrizante
y aún así,
por arte de magia,
confusión, eclipse solar
explosión de cuerpos celestiales
demencia senil, alzheimer mal diagnosticado
ayuda del cosmos lunar, alineación de planetas
o sanación
voy a despertarme helada.
Enhorabuena.

Le hago honores a tu ausencia
y reverencio tu presencia fantasmal
te mando caricias y besos con gusto a rancio
esos que quedaron empolvados, mal guardados,
a mitad de camino, en la esquina de tu casa,
arriba de todos los bondis que me acercaban a vos.
Me voy en busca de bocas que bailen comparsa
tan tibias, tan vivas, tan en movimiento
con sabor a otros barrios
con olor a nuevo.
Enhorabuena.

viernes, 26 de octubre de 2012

Lo mejor de nuestra piel es que no nos deja huir

Es un segundo, una milésima de segundo en el que el tiempo se detiene y doy la vuelta al sol dos veces de reversa. El cuerpo fuera de eje. Pierdo equilibrio, me desarmo de a partes. Dura un instante, un instante en el que en verdad el pecho se me estruja y la glotis se me cierra. No poder respirar y empezar a dar manotazos de ahogado. Te juro no estoy exagerando. No quiero subestimar ni un gramo de amor pero a veces siento que mis venas juegan al elástico. Aprendí a convivir con vos sin vos. A extrañarte sin desesperar, a quererte en mi almohada y a pensarte sin esperarte. Y en esos ires y venires me encuentro y te desencuentro. En esos ires y venires todavía sigo buscando con quién mirar la lluvia, sigo esperando con quién pasar el próximo invierno sin que duela. Sigo sintiendo estragos en el pecho cuando alguien te nombra, sigo queriendo encontrarte sin querer, sin citas previas, sin palabras de por medio. Sin relojes ni coordenadas. Hoy no, ayer no, pero mañana nos vamos a encontrar. Cuando hayamos cicatrizado un par de raspones más nos vamos a encontrar. Como en sinfonía, tan armónicos, tan llenos de calma, tan enteros. Y te voy a mirar y te vas a volver hermoso, más todavía. Y nada te voy a pedir, y nada me vas a dar. Solo miradas y un viento entre medio en forma de remolino nos va a acariciar. Por las dudas, vos no te lastimes las manos con las que una vez me acariciaste.
Aprendí a vivir así, amando. Amándote a vos, porque amar me hace vivir. Cuando se quiere de verdad, no se olvida y el amor no muere, sólo cambia de lugar. En todo el cuerpo, por todo el cuerpo. Buscate acá adentro que te vas a encontrar (siempre)

Cada vez que pienso en vos fue amor

Te quería así como sos, tan nene, lleno de miedos, con tus mil mambos, tu ternura atropellada y tu forma de desdecir las cosas. Con ese montón de palabras difíciles que usas y la facilidad que tenes para articularlas, para transformar todo lo te rodea en cosas que pierden identidad y nombre propio. Te quería así, queriendo cambiar el mundo, a vos y a tu forma de querer cambiar el mundo.
Mil cosas me quedaron por decir. Preferí guardar, esconder prolijamente aquel despelote de sentimientos en un cajón. A esa hora de la vida vos habías aprendido a volar y yo no había aprendido a soltar 

miércoles, 19 de septiembre de 2012

Anoche apareciste en mis sueños


Me había metido entre sus brazos como si fuera mi lugar en el mundo. Allí dónde quería estar. Su calor hacía que la cabeza me diera vueltas y que el corazón, arrebatado, me saltara de un lado a otro dentro del pecho. Sus labios rozaron los míos, colmados de invierno y lastimados, como una seda cicatrizante que me hizo cosquillas. Mentalmente me desequilibré y todo mi ser se enamoró del gusto de su saliva. Sus manos inquietas sobre mis costillas iban moviéndose de a poco, recorriéndome el cuello hasta llegar a la cara. Sentí como si me hubiera quemado la piel. Nuestros roces ardían. Me miró. Con los ojos más tiernos que sabía tener me miró y sonrío de modo tal que por un instante creí que podía desplomarme de rodillas. Mi cuerpo cobraba vida ante su tacto, se erizaba mi piel y se abrían mis poros. Imposible resultaba que mi lengua le dijera que frenara. A pequeños besos iba desvistiéndome de cuerpo y alma, haciendo temblar los bordes de mi conciencia. Ya nada podía hacer para detenerlo. De haberlo hecho hubiese sido una acción suicida.

La parte de mi cerebro que piensa estas cosas está tan oxidada que es casi inservible pero cuándo se hace presente, un escalofrío me recorre la espalda. A veces me pregunto si no habré sido atrapada en medio de una tormenta cósmica o algo así porque en esos instantes en los que estoy sin estarlo, me siento totalmente encantada de ser empujada hacia el vacío.


sábado, 8 de septiembre de 2012

Cuanto más creces, más nos deformamos.

Las diez cuadras que nos separan se vuelven eternas de largas. Las piernas se aflojan y nos dejan rengueando a mitad de camino. Los diez minutos que nos encuentra se vuelven horas, días, meses. Las obligaciones que nos pegan fuerte en los talones, nos pone distancia y nos desencuentra una y otra vez. ¿Y por qué darle al tiempo lo que no es de él ? Postergar, tachar y borrar a veces se torna costumbre. Mala costumbre. Las preocupaciones de ayer ya no son las de hoy. Lo que antes ignorábamos hoy nos quita el sueño. Lo que ayer nos hacía reír hoy nos hace llorar porque hoy ya no está bien reírse de ciertas cosas. El abrazo que nos parecía insignificante, hoy es protagonista. Dónde antes dolía el cuerpo, hoy duele el alma. Contar sin complicar nos resulta cada vez más difícil, tan difícil como querer verbalizar aquello que no sale de la boca, sino aquello que desborda del corazón. Al cielo ya no lo miramos para encontrarle formas a las nubes, lo miramos con cierto recelo, suplicándole ayuda, algo o alguien que nos venga a salvar. Las manos que ayer tomábamos con cierta timidez, hoy son las mismas que no queremos soltar. La oscuridad ya no es la que nos da miedo, la oscuridad es un lugar del cuál a veces no podemos salir. Son las palabras las que duelen más que cualquier raspón, las que se dicen y las que se desdicen. Lástima pasó a significar lastima. Y recién hoy entendemos que no es casual que nos hayan enseñado a conjugar verbos con los infinitivos AMAR-TEMER-PARTIR.

lunes, 18 de junio de 2012

Sin el alma en el cuerpo me quemo por dentro


Me senté una vez más a escribirte algo en forma de poesía o de canción, con versos y verbos desordenados, enviciada por la necesidad de parir el monstruo que te salpica en los ojos y hace que lluevas.
Me senté al borde de la cama, a mirarte desnuda y en soledad, a convidarte palabras y silencios. A empujarte a que salgas de ahí y dejes de girar contra reloj. ¿Sabés? el mundo no es tan complicado, ni tan difícil, ni tan mierda, ni tan traumático como dicen. Al mundo lo cagás vos con tu demencia cotidiana, con tus mil y un miedos.
Me senté a confeccionar el inventario de tus obsesiones, a ayudarte a trasformar un poco de ese caos en paz. A enmudecer por un rato a la razón e invitarte a escuchar los gritos mudos del alma. A contarte lo que ya sabés y no querés entender, para ver si reaccionas, si te dejas alcanzar.
Me senté a escucharte contar eso de sentirse un poco perdida, un poco chiquita, un poco mujer, un poco sola, un poco escondida, un poco en el aire, un poco aturdida, un poco olvidada, un poco de todo.
Me senté a cantarte una canción de cuna para que puedas dormir lejos de la niebla y los fantasmas que te pican el cerebro cada noche. A recordarte que cuando el día asome dejes de mirarlo con ojos ajenos y te animes a ser el sol.
Me senté a decirte que dejes de esperar un puñal por parte de la vida, esa gran desilusión que disipe cualquier tipo de incertidumbre y así por fin te animes a tomar impulso.
Me senté a suplicarte que ames tu realidad, la llenes de color y sonrisas y dejes de sangrar historias que no existen. A darte la mano para llevarte a caminar, después correr y más tarde volar. A que entiendas que lo importante es haberlo hecho, no haberlo logrado.
Me senté a implorarte que dejes de ponerle freno a tus urgencias emocionales, que le cantes al oído a quién tengas que cantar sin avergonzarte de desafinar de vez en cuando y abraces a quién tengas ganas de abrazar sin pedir permiso, sin pedir perdón.
Me senté a pedirte por favor que te animes a soltar/saltar. A enamorarte, desenamorarte y volver a enamorarte. A que seas vos la que elija qué juegos jugar y cuáles no.
Me senté por sobre todas las cosas a recordarte que dejes de esperar una próxima vida, que dejes de vivir de pensamientos y empieces a vivir de verdad, que abras paso para que se evapore eso que ayer te hizo mal. Que te enfermes de sincericidio y nada ya te pueda curar.

martes, 12 de junio de 2012

vivir sólo cuesta vida


Aprender a mirar con otros ojos, con los del alma, con esos que ven más allá de  lo perceptible, de lo palpable. ¿Cuántos son los que no tienen los ojos del corazón vendado? Esos que arriesgan con la convicción de que nada los va a enceguecer, los va a detener. ¿Dónde están los que no se sienten intimidados por un amor que los obliga a saltar al vacío sin paracaídas, sin temor a los golpes? Al después...
¿Nunca te pasó que sentís que no encajas? ¿Que el aire te aplasta, te asfixia? ¿Que lo que te rodea está de más? ¿Qué seguís buscando sin encontrar ese lugar, ese pedacito de espacio que te permite ser sin tapujos aquella que sos cuando nadie te ve? ¿Que te querés mudar de mundo en busca de algo que te llene? ¿No te pasó?  Como vos, como tantos, como muchos, como pocos, acá estoy temblando, tiritando del susto que me provoca tanto espacio vacío. Y andar sin saber adónde ir, esquivando calles para amortiguar el golpe y amainar el dolor. Querer experimentar la sensación de la ley de la gravedad y flotar en el aire como burbuja hasta estallar, los dos, de a dos, para sonreír con más ganas, BIEN FUERTE, a la par, hasta que duela el cuerpo. La no-autouficiencia, mi marca personal, de la que reniego y celebro a la vez, la que más amo y odio en simultáneo porque odiar es otra forma de amar, de amar lo que no tenemos.  Y amar sanamente, sin porqués, ni  cómo, ni  dónde, ni cuándo. Sin peros ni reproches, sin preguntas ni respuestas, sin lógica ni sentido común, sin importar tiempo y lugar, aunque a veces duela, amar siempre es la respuesta. ¿Cuántos lo entienden? ¿Cuántos lo practican a diario? ¿Cuántos más son los que le escapan a esto que se llama crecer? (no de cuerpo, si no de alma) ¿Cuántos más son los que le tienen miedo a esto de vivir?

La mano también sirve para soltar


Caer en la cuenta de que hay manos que tenés que soltar
porque no te arrastran  a ninguna puta orilla,
porque te ahogan en la podredumbre del mar
dónde hay ausencia de flores y caracoles,
dónde todo es ruina y oscuridad.
En cambio, cuando el amor (luz) está ahí y lo ves
y lo podes tocar, sentir, oler, mirar, abrazar y besar
no hay colores más radiantes que se puedan contemplar
ni calma más grande que se pueda tener
ni lugar más alto al que se pueda llegar.

jueves, 24 de mayo de 2012

Yo te todo


cierro los ojos y te estoy viendo
sonrío obnubilada
con torpeza
sin disimulo.
que suerte la mía,
la de haberte conocido.
qué lejos quedó ese día.
qué cerca quedaste vos.

todos los días te extraño un poco
aunque sea un rato.
(y todo lo demás también)

miércoles, 23 de mayo de 2012

el amor se construye/la acción lo destruye.

quise alejarme  de vos
antes de que me sangraran las manos,
me dolieran los huesos,
me ardieran los músculos.
antes de que los nervios
jugaran con mis venas
a hacer telarañas,
antes de que una chispa
rozara material inflamable
y hasta la nieve pagara su frialdad
e incendiara con voracidad pocas veces vista.
quise amanecer con el cuerpo frío
bien peinada, con el mismo perfume
y los cordones bien atados.
quise advertirme/advertirnos
que a veces la realidad
no se asemeja al dibujo que uno forma en su cabeza
que tu dibujo no era igual al mio
que tu colores no engamaban con los mios
ni rojo pasión,
ni azul marino,
ni verde esperanza.
quise recordarte que sexo, amor y ternura
no son lo mismo
quise hacerlo antes que duela,
antes de que todo esto
se convirtiera en espanto
sin rastros de nosotros
ni restos que contar.



viernes, 11 de mayo de 2012

algún día puede ser mañana


algún día me salvaste del mundo (todos los días).
algún día salvamos al mundo, vos y yo salvamos al mundo, enroscados, bamboleados, sin saberlo siquiera. 
algún día nos pasamos de tiernos, nos deshicimos hasta rompernos. 
algún día lloré tus palabras y padecí tus silencios. 
algún día nos abrazamos sin tocarnos. 
algún día quise decirte muchas cosas, todos las que no te dije, pero algún otro día no me dejó. 
algún día me conmovieron las cosquillas que me hacían tus caricias. 
algún día quise frenarte/frenarme. algún otro día no lo permití.
algún día muté de claroscuro a blanco y negro y de blanco y negro a technicolor. 
algún día me pregunté quién sos, al otro día no me importo.
algún día se me acabaron las respuestas para tantas preguntas, el espacio en la cabeza para tantas dudas y el tiempo para malgastar.
algún día te amé y algún día va a llegar el día en que ya no te ame más (o te ame distinto).
algún día me gustó el invierno más que cualquier otra estación, después vino la primavera, dónde las flores se marchitaron y los corazones se escarcharon.
algún día quise entenderte, al siguiente me dí por vencida. compré tus mambos, tus idas y vueltas, tus candombes, tus no y tus sí.
algún día le ganamos a los miedos. sólo algún día. 
algún día pensamos con el corazón. el resto, con la cabeza.
algún día fuimos reales. algún día fuimos ficción, de terror, comedia romántica y melodrama.
algún día aprendí tu idioma, de memoria lo aprendí. de lo que esconden tus palabras con pelos y señales.
algún día perdimos el rumbo, el mapa, la brújula y las ganas. 
algún día el insomnio nos mató, nos descuartizó y la mañana nos vio renacer. 
algún día me hiciste respirar tan fuerte que me ahogué. 
algún día tuvimos el viento a favor 
y nos tuvimos (algún día)


martes, 24 de abril de 2012

atolondrón/atolondrándome


La atmósfera contaminada de miedo, de ese miedo a saber que te consume los sesos. El mismo que te vuelve ignorante, propenso al desastre. El que te envuelve en un perfecto manto de silencio, un pacto terco de poco sustento lleno de "por las dudas", excusas baratas y berretas que no te dejan ser. Ese miedo que te limita, que te obliga a medir con cuentagotas hasta donde dar y nunca nada por demás, que te hace cuidar lo que decís para no espantar, para no asustar, para que el cuento dure un ratito más.
Algo me obliga a crecer..¿sabes qué es? cosas de chicos. En mi casa ya no se puede jugar a la escondida sin salir herido porque hasta los fantasmas se dejan ver. Piedra Libre hace tiempo dejó de ser sinónimo de "Victoria". Acá, el que dice "Piedra Libre" pierde una vida y después anda juntando pedacitos de historia que le hagan cosquillas hasta dónde no las tiene. Por eso "Pido", "Pido" es lo que digo cada vez que te veo. A veces fantasamal. A veces real, a veces en mi cielo, otras veces en mi infierno. Ya no vale saltar la soga en la casa del ahorcado porque siempre a alguno le termina faltando el aire, jugar a la mancha invisible se tornó aburrido y  el quemado (del amor) tiene cicatrices que arden en la piel. 
Compro la historia de que lo que me hace chiquita hoy, sin voz ni sombra, mañana desaparece pero mañana  es hoy y hoy es ayer. En tu barrio no existe el tiempo, mis palabras se vuelven temblorosas, resuenan ecos de silencio y mi voz enmudece sin que lo quiera o sin que lo sepa. No hay resguardos que puedan salvarme ni caparazones que puedan protegerme de semejante despelote de sentimientos. No hay como detenerlos, como oxidarlos, como hacerles siquiera un raspón. 
Nos perdemos todos los días un poco más. Mi porción de mundo cada vez más lejos de la tuya. Acumulamos kilómetros de distancia  y horas de ausencia pero aún así llevo registro de todos aquellos lugares que habitaste y en los que plantaste bandera: mi conciencia, mi inconsciente y mi cuerpo, dónde dejaste marcas como una varicela mal curada.
Así, entre noches que no puedo dormir y otras que no quiero. A veces desvelo y otras consuelo, los recuerdos me vienen a visitar en su versión más dulce cuando están vestidos y amargos cuándo se les descosen las costuras.

miércoles, 30 de noviembre de 2011

Florece en el seco jardín corrosivo de mi soledad


Si estuvieras acá y me vieras “disfrazada” de ésto que intento ser y todavía no soy o soy a medias, se te llenarían los ojos de lágrimas. Me abrazarías fuerte y seguramente me dirías que estás orgullosa de mí. Yo no creo que tengas que estarlo. A menos que cumplir con las cosas que uno promete sea razón suficiente. No sé si soy lo que esperabas que fuera. Intento ser yo, y eso ya es bastante traumático. Creo que nadie me conoce realmente como soy ó tal vez sí. A decir verdad, tengo la seguridad de que quién menos me conoce es quién más llegó a conocerme. Soy eso que alguien conoce. ¿Es motivo de celebración? Pregunto. Te pregunto a vos que sabés todo. Creo que ni yo me conozco todavía. Hay un porcentaje de mí que aún no pudo experimentar Ser... Apenas empezó a asomar la nariz alguna vez, pero se apabulló tanto que decidió esconderse un rato más. Supongo que llegará el momento en que alguien venga a sacarlo. Te juro que tiene ganas de salir. Toma carrera, se maquilla un poco todos los días, se pone su mejor atuendo, se perfuma y espera ansioso que alguien venga a darle la mano y lo saque a pasear un ratito pero ese día nunca llega. Y así pasa el tiempo en soledad.
No sabés qué ganas tengo de hablar con vos. De contarte mil cosas, todas las que no te conté cuando te tuve, todas las que me pasaron después y todo lo que me pasa hoy. En muchas te asustarías, te reirías y me preguntarías en qué clase de monstruo me he convertido. Qué problema mental tengo, cuándo fue el momento en que me golpeé tan fuerte la cabeza cómo para hacer tal o cuál cosa ó qué tan drogada estaba cuaándo hacía lo que estaba haciendo. En otras tal vez te enojarías y en otras tantas seguro llorarías conmigo y me dirías cuánto me queres, cómo lo hiciste aquella última noche en el pasillo. Te contaría de lo largo que se me hacen algunos días y lo corta que se me hacen algunas noches. Que creo haber conocido el amor. Que aprendí a usar palabras que antes no usaba. Que dónde había un iceberg ahora hay un corazón. Que mil emociones me brotan por la piel todos los días. Que todo cada vez me emociona más. Que me encontré con personas hermosas que transformaron mi vida. ¿Viste eso que dicen que cuándo unos se van otros vienen? Bueno, algo así. Que todavía no logro afinar ni una puta canción. Que saber tocar la guitarra sigue siendo una asignatura pendiente. Que no aprendí a depilarme sin quemarme. Que las cremas y yo todavía no logramos reconciliarnos. Que levantarme temprano cada vez me cuesta menos. Que aprendí a viajar en subte. Que me disfracé de promotora y hasta me pagaron por eso. Que un día experimenté la sensación de tener la boca pintada y no me gusto nada. Que el peluquero y yo todavía no logramos entendernos. Que a causa de eso tengo el mismo corte que cuando tenía 3 años. Que perdí el miedo a ir al dentista. Que Alan se perforo la lengua, el labio, la ceja, la oreja y creo que eso fue motivo suficiente para que mamá quiera darse, ella misma, en adopción. Yo me estoy por tatuar y creo que papá cuando lo sepa va a querer acompañarme a hacerlo. Que el último final oral que rendí me saqué un 10 y estaba tan angustiada ese día que no pude evitar llorar y todos creyeron que lloraba de emoción. Que mi fanatismo por el dulce de leche sigue intacto. Que un día le deje comer a mi paciente un chocolate porque si eso la hacia feliz y la felicidad la podía alcanzar con 100 gramos de azúcar y un poco de cacao, ¿cómo iba yo a privarla de semejante estado emocional a cambio de tan poco? Merecía ser diabética si le decía que no.  Que otro en su primer control había bajado 6 kilos en 20 días! me sentía Cormillot. y Ravenna juntos pero sin ninguna práctica milagrosa. Te contaría lo gratificante que es escuchar de esas personas a las que llaman “pacientes”  decir que les estás haciendo bien. Que te llenen de mimos sólo con palabras. Que reconozcan tu trabajo...es hermoso. Eso es lo que día a día me da felicidad. Me llena el alma saber que puedo ayudar a alguien a sentirse un poco mejor. Y no me refiero al uso de ninguna técnica enseñada en ninguna facultad de medicina. Hablo de estar con la otra persona. Desde una mirada, una charla. Prestarle atención. Escucharla. No son objetos. No son sólo “pacientes”. Ante todo son personas, que  sienten como él, como ella y como yo. Que les pasa las mismas cosas que te pasaba a vos y a mi. Disfruto el caminar por esos pasillos largos e interminables. Correr por esas escaleras porque el ascensor no llega y que te griten “doctora, doctora”. Se me pone la piel de gallina...Y te voy a confesar algo. Más de una vez en ellos te ví a vos. Y fue suficiente para que se me partiera el alma en mil pedacitos. Y a la vez me olvidaba de ser quién tenía que ser para ser quién estaba siendo. Quería ser vos y yo. Y por un rato hasta lo conseguia. Y te veía dónde no estabas. Pero estabas y te veía.
Se acerca el final. Y con él, el principio de algo nuevo. Y no sé dónde quiero estar. Me da miedo allá o acá...Quiero estar dónde tenga que estar. Dónde ya no duela. Ahí quiero estar. Y es una pena que no estés acá conmigo para vivirlo… ¡Qué más quisieras! ¡Qué más quisiera! El día que te fuiste te olvidaste decirme cómo. ¿Cómo se sigue? ¿Qué viene después? ¿Cuánto falta? Vos lo sabés. ¿Qué esperás para decírmelo? Escribilo en una nube. En el humo. Disfrazate de alegría y vení a visitarme. Pero prometeme que te vas a quedar un rato largo.


-Termino los días cansada de extrañarte.-

martes, 29 de noviembre de 2011

L O V E - is all you need-

Demos un paseo. Vamos lejos, dónde nunca fuimos. O cerca, da igual. No me digas tu nombre, no sea cosa que después llore cuándo escuche que alguien lo pronuncia. Evitemos lastimarnos. Pisemos las mismas baldosas, saltemos los mismos charcos y sí tropezamos, levantémonos a la par y sigamos. Dame la mano y no me sueltes. Tengo miedo de caer. Prometo no soltarte. Tampoco atarte. Volemos con los pies sobre la tierra. La mente viaja sin boleto. Sin temor a las alturas. Sin vértigo. Cerrá los ojos y sentí el viento cómo nos acaricia las mejillas. Respiremos amor hasta ahogarnos. Haceme cosquillas. Reí conmigo hasta que nos duela la panza. Disfrutémoslo. Apostemos sin temor a perderlo todo -y en el peor de los casos, avisame cuándo haya que parar- . Voy sin freno de manos. (espero, vos también) Y si nos equivocamos, aprendamos juntos y emparchemos fisuritas. Dejame mirarte. Acariciarte con las pestañas. Y si no vas a decir nada inteligente,no digas nada. Mostrame tus libros favoritos. Léemelos al oído. Escuchemos tus canciones preferidas mientras lo hacemos para que me recuerdes cada vez que las cantes. Préstame tu ropa. Que tu pecho sea mi almohada. Tus caricias mi cura. Tus abrazos mi abrigo y tu amor mi salvación. Y si tiemblo, no te asustes, la que se va a asustar, y luego reír, voy a ser yo. 
No quiero que me creas nada de lo que digo, más bien quiero que te pase como a mí. Y cuándo te canses, porque ese día va a llegar, dame revancha o no me des nada. No me dejes con resaca, no quiero vomitarte. Quiero que te quedes dentro de mí. Pongámosle fecha de vencimiento o no le pongamos nada. Que dure lo más que pueda, y que pueda más que vos y yo juntos. 
Cuándo decidas irte, evitemos despedirnos. No estoy preparada para los finales. Mi corazón solo entiende de principios (aunque haya experimentado mas despedidas que bienvenidas). Antes de mirarte a la cara por última vez voy a pedirte que no olvides cerrar bien la puerta. Ya sabés, no sea cosa que entre una brisa y con ella vos. Amague tu vuelta, te traiga, y así como llegues te vayas y me dejes con éstas ganas de abrazarte y ese olor a nostalgia que torna noches de insomnio en noches de angustia existencial. Las segundas partes duelen más que las primeras.
Voy a estar feliz de haberte conocido. Algo debo haber dejado en vos. Algo debiste haber dejado en mí. Eso sí, prometo no olvidarte. Sólo aprendí a querer. La vida me enseñó a extrañar. 

martes, 22 de noviembre de 2011

hay noches que no puedo dormir sin curitas.

en un cuarto a oscuras descansa mi cuerpo desvanecido casi sin ropa. los pies fríos, las piernas desnudas, los labios secos, las pupilas dilatadas  y un viento disfrazado de caricia que entra por las hendiduras de la ventana, sin pedir permiso, comienza a rozarme sutil. sube hasta mi ombligo dónde intenta recrear las cosquillas que tus manos de sólo rozarme provocaban. como a soplidos casi sin aliento, sin el olor de tu voz, llega hasta el pecho dónde se detiene un instante para escuchar los jadeos agónicos del corazón, que extraña tus caricias, y sigue hasta secar las lágrimas que se suicidan por mi mejilla. afuera se cae el cielo y cada gota de agua me busca para extinguir el incendio que todavía quema y arde en la piel. despego de la cama. voy al encuentro. el sudor frío se hace uno con la lluvia, que moja y abraza cada rincón besado de mi cuerpo por tu boca. que salpica cada recuerdo asomado mal guardado muerto de frío.
dejame pensarte una vez, dos, tres, las que sean necesarias hasta que aparezcas, aunque eso me lleve a  pasar la noche entera pensándote sabiendo que no vas a aparecer. dejame nombrarte una vez más, prometo no va a ser la última, sin miedo a seguir queriéndote. voy a acumular ganas de abrazarte, así, sí tal vez algún día casualmente nos cruzamos, me dejes envolverte en un abrazo tan inmenso que me parta los huesos de amor. voy a contarle a la almohada cuánto te extraño y cuántas son las ganas que tengo de verte, sin necesidad de ponerle palabras a ninguna mirada. deberías saber, o no. voy a volver a tener 13 años para no olvidar jamás lo que se siente. te voy a contar que te voy a encontrar sin necesidad de salir a buscarte, basta con cerrar los ojos y ahí estás..te puedo ver tan lindo como el primer día, como los días del medio y  como el último. voy a pedir tregua..al destino, a la vida, a quién le tenga que pedir, para conseguir un poco de paz, de esa que sólo con vos pude alcanzar, pero no me pidan que olvide porque esa es otra práctica para la que no tengo ni talento ni ganas.
Te pido y me pido perdón. por vivir a destiempo y a contramano, por no permitir salir a lastimarme una vez más con el pecho abierto...disculpá, pero necesito que las cosas recuperen identidad y nombre propio. hay lugares que todavía no puedo pisar porque me duele en los pies y en el alma. disculpá una vez más, pero debo salir y ver si el mundo ha dejado de girar para mi y ojala si, porque te juro que duele (mucho).

viernes, 2 de septiembre de 2011

¿Qué parte de ésta guerra es cuerpo a cuerpo?


Yo sé muy bien que abrir los ojos y escuchar mi voz, para vos, puede ser traumático. Sé que despertarte y sentir mi perfume puede ser algo asfixiante. Que gastar tu piel en piel puede darte escalofríos. frío-calor/calor-frío. Y el fastidio de que dos metros cuadrados  no te alcance y termines debatiéndome a duelo en la alfombra, te deja moretones. Que mirarme horas enteras dormir en tu almohada puede traerte pesadillas. Y el hecho de que estemos en la misma cama bajo las mismas sábanas puede producirte calambres. En el alma y en el cuerpo. Cosquillas en la memoria  y frío en la conciencia.
Qué no te recomiendo ni me recomiendo está a la vista. Nuestra interacción es contraproducente. Nuestro prospecto tiene más contraindicaciones que indicaciones. Más efectos adversos que números para llamar en caso de emergencia. Ni hablar del modo de uso. Nadie se hace cargo de nuestros actos. Ni vos. Ni yo. A las precauciones ni las leemos, las pasamos por alto. Y en la acción terapéutica hay un espacio en blanco. Claro, depende de vos y de mí. ¿en dosis y administración? dejá... ¿para qué? si con vos todo es en exceso. Siempre por encima de la línea de lo normal. Vengo en envase frágil y mi corazón es no retornable. Eso te lo digo yo. Así es mi presentación. Hola, ¿qué tal?. Tan sutil intenté explicarlo que seguro te mareé y no entendiste nada. Seguro. Nada. Perdón. Intento ser Clara pero soy Morena. Al igual que vos cuándo me hablas, que te entiendo un cuarto de lo que me decís. Y hasta me causa risa tanta confusión. Entendí sólo el principio y el final de lo que me dijiste y lo del medio se perdió en el mismísimo instante en el que tus ojos empezaron a disparar balas de plomo directo a la sien. A mi sien. Ahí están, aunque a veces me olvide. ¿Queres buscarlas? entrá, te dejo, pero no te asustes de las cosas que podes llegar a encontrar. Y no te quiero hablar difícil pero es la única manera que tengo. Lenguaje técnico. Y aunque me dijeron que algunos no lo entenderían, a veces me cuesta desprenderme de él. Con vos no puedo. No debo. Y es mentira que no nos entendemos si vos manejas los mismos términos que yo. Pero éste juego de ver quién habla menos claro nos queda bien. Nos divierte. Dejémoslo ahí. O mejor no. Sigamos. Sí, sí, sigamos. Después de todo…¿a quién le importa lo que tengamos para decir? mejor hagamos.
Sale el sol para los dos, para mí y para vos, pero ninguno se quiere asomar a respirarlo. Nos alumbra nuestra propia sombra. La tuya con la mía. Estamos bien adentro. Enredados el uno con el otro. No sentimos frío. Abrís los ojos. Lo primero que escuchás es mi voz. Lo primero que respiras, mi perfume. Lo primero que ves, mi lunar. Ese que decís que tanto te gusta. Te chocas con mi cuerpo. Y aunque no haya más lugar por recorrer, me mirásy me decís con las manos: “vení acá, flotemos otra vez”. Son las 7 a.m. y se nos hace tarde. “Mejor, quedémonos” te digo en un vaivén. 
Ahí voy. Otra vez me olvidé quién soy en tu almohada. 

martes, 2 de agosto de 2011

PRINCESA DEL REINO NEURÓTICO

He aquí un castillo dónde las princesas bailan con los lobos las noches de luna llena. Dícese que los sapos quedan encerrados en el idílico laberinto subterráneo para dar lugar al príncipe, que en la oscuridad deja su caballo y se sumerge en el cuento de cristal en busca de su fortaleza. Algunos rectos deciden acompañarlo, otros necios quedan en la fachada.  Desde aquel entonces la gente tiene la posibilidad de elegir: vivir dentro de la fragilidad de las sensaciones o en el límite de los miedos 
¿dónde vas a dormir esta noche 
con tanto invierno ladrando por ahí?

miércoles, 20 de julio de 2011

brillan en la oscuridat

 el mundo es eso, un montón de gente, un mar de fueguitos. cada persona brilla con luz propia entre todas las demás. no hay dos fuegos iguales. hay fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos los colores. hay gente de fuego sereno, que ni se entera del viento, y gente de fuego loco que llena el aire de chispas. algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman; pero otros arden la vida con tanta pasión que no se puede mirarlos sin parpadear, y quién se acerca se e n c i e n d e.

miércoles, 29 de junio de 2011

ser así NO cuesta nada

Somos buenos desentendidos
y malos entendedores.
Cuerpos que se encuentran,
casi nunca almas.
Somos los perdidos inmersos en la multitud,
los desencontrados que se siguen buscando.
Somos nadie y somos todo para alguien.
Buscamos algo que no llega
y encontramos lo que no se está buscando.
Somos lo que hacemos
y dejamos de hacer por temor.
Somos prueba y error.
Somos miedo en el aire con toda seguridad.
Frágiles con certeza.
Expertos en simular.
Aprendices en el arte de amar.
Pedimos socorro a gritos
pero no nos escuchamos,
los ecos no llegan a ninguna parte.
Somos adultos e infantiles
y a veces  no sabemos que traje ponernos.
Somos inmaduros, torpes, ciegos y sordos.
Los mejores postores sin garantías.
Amontonamos miserias y soledades en la cama
que nadie se atreve a incendiar.
Queremos evolucionar, crecer
pero nos queda cómodo el disfraz de cobardes.
Nos perdemos una vez más y van…
Todavía no aprendimos a volar
y caminar nos duele.
Nos enfermamos por amor
y nos curamos con la misma droga que genera la patología: amor
Nos ahogamos, nos rompemos, respiramos
y nos estamos abrazando otra vez.
Somos caricias y raspones
No somos quién, pero quisiéramos ser.
Somos las ganas prendidas,
pero olvidamos la actitud en el placard.
En más de una ocasión obedecemos ciegamente al pensar
sin darle lugar al sentir.
Y a todo, absolutamente a todo, le seguimos buscando un por qué.
Dame cuatro minutos,
yo te regalo un día entero.

miércoles, 8 de junio de 2011

revolución en los corazones

¿Acaso se me habría vuelto costumbre esto de cometer sincericidios? A decir verdad me daba cierto temor…ya sabés, el peligro de la honestidad es no saber callar.
Entonces, una vez más, las palabras empezaron a andar solas con total libertad, sin censura alguna para romper el silencio que nos invadía. Y no pude parar. Esa irrefutable necesidad de decir lo que se siente sin pensar lo que se dice. A veces me detenía en algún que otro detalle que se me venia a la mente y lo contaba de manera tal que estaba sucediendo de nuevo. Y sonreía. Y sonreíamos. Parecía entender a la perfección lo que le estaba diciendo. O al menos eso me hacia creer. Por momentos no se animaba a mirarme y agachaba la cabeza como sintiéndose culpable de lo que le estaba contando. De lo que me estaba pasando. De lo que le estaba pasando.
Y sobrevino un silencio memorable que nos vidrió los ojos. Que le dió espacio al sonido de los golpecitos del corazón, que de un tiempo a ésta parte se había convertido en protagonista indiscutible. 
Y le conté más. Le dije que íbamos a destiempo, que nuestros corazones iban a destiempo y nada podíamos hacer contra eso. El tiempo nos había desajustado, porque él si era exacto a diferencia nuestro y éramos nosotros los que teníamos que ajustarnos a su andar.
Después de escuchar mi monólogo me dijo que se le había llenado el cuerpo de dudas. Que se había permitido sentir...que lo que le estaba pasando hacía tiempo no le pasaba, por miedo, por gusto, por comodidad, por espacios que no se pueden llenar. Que todo eso reprimido que tenía estaba siendo empujado hacia fuera, cuándo me escuchaba hablar así.
Que las palabras acercan es un hecho, del que creo, no todos somos conscientes, si no  ¿cómo se explica qué es más lo que callamos qué lo qué decimos? De suceder lo contrario las únicas distancias existentes serían las geográficas. Esas que separan dos cuerpos pero jamás dos almas. Tan cierto cómo que todo lo no dicho construye muros y no puentes.

Nunca me habían hecho saber que las incoherencias que salían de ésta boca podían llegar tan lejos, ahí dónde pocos tienen la entrada permitida y otros tantos prohibida. Pero cuánta felicidad da saber que podés llegar a despertar un corazón adormecido.
No debe haber nada más lindo en el mundo que abrazar y sentir al otro temblar. Nada.