.Pasamos más tiempo HABLANDO de amor que HACIÉNDOLO.

Yo te miraba en espiral porque te amaba pero quería salir corriendo, mis dedos no sabían ya pronunciar una caricia sin que surgiera un nuevo temor desde las yemas. Incapaz de mirar a las decepciones a la cara, volvía de lleno a tu centro, a derramarme, a licuarme, a llenarte de blanco la oscuridad, a dejarte pringada la soledad...mi forma de hacer el amor un deporte de riesgo.

Sigo buscando en los v e r s o s eso que todos sabemos sentir pero que A Ú N no hemos sido capaces de explicar.

viernes, 2 de septiembre de 2011

¿Qué parte de ésta guerra es cuerpo a cuerpo?


Yo sé muy bien que abrir los ojos y escuchar mi voz, para vos, puede ser traumático. Sé que despertarte y sentir mi perfume puede ser algo asfixiante. Que gastar tu piel en piel puede darte escalofríos. frío-calor/calor-frío. Y el fastidio de que dos metros cuadrados  no te alcance y termines debatiéndome a duelo en la alfombra, te deja moretones. Que mirarme horas enteras dormir en tu almohada puede traerte pesadillas. Y el hecho de que estemos en la misma cama bajo las mismas sábanas puede producirte calambres. En el alma y en el cuerpo. Cosquillas en la memoria  y frío en la conciencia.
Qué no te recomiendo ni me recomiendo está a la vista. Nuestra interacción es contraproducente. Nuestro prospecto tiene más contraindicaciones que indicaciones. Más efectos adversos que números para llamar en caso de emergencia. Ni hablar del modo de uso. Nadie se hace cargo de nuestros actos. Ni vos. Ni yo. A las precauciones ni las leemos, las pasamos por alto. Y en la acción terapéutica hay un espacio en blanco. Claro, depende de vos y de mí. ¿en dosis y administración? dejá... ¿para qué? si con vos todo es en exceso. Siempre por encima de la línea de lo normal. Vengo en envase frágil y mi corazón es no retornable. Eso te lo digo yo. Así es mi presentación. Hola, ¿qué tal?. Tan sutil intenté explicarlo que seguro te mareé y no entendiste nada. Seguro. Nada. Perdón. Intento ser Clara pero soy Morena. Al igual que vos cuándo me hablas, que te entiendo un cuarto de lo que me decís. Y hasta me causa risa tanta confusión. Entendí sólo el principio y el final de lo que me dijiste y lo del medio se perdió en el mismísimo instante en el que tus ojos empezaron a disparar balas de plomo directo a la sien. A mi sien. Ahí están, aunque a veces me olvide. ¿Queres buscarlas? entrá, te dejo, pero no te asustes de las cosas que podes llegar a encontrar. Y no te quiero hablar difícil pero es la única manera que tengo. Lenguaje técnico. Y aunque me dijeron que algunos no lo entenderían, a veces me cuesta desprenderme de él. Con vos no puedo. No debo. Y es mentira que no nos entendemos si vos manejas los mismos términos que yo. Pero éste juego de ver quién habla menos claro nos queda bien. Nos divierte. Dejémoslo ahí. O mejor no. Sigamos. Sí, sí, sigamos. Después de todo…¿a quién le importa lo que tengamos para decir? mejor hagamos.
Sale el sol para los dos, para mí y para vos, pero ninguno se quiere asomar a respirarlo. Nos alumbra nuestra propia sombra. La tuya con la mía. Estamos bien adentro. Enredados el uno con el otro. No sentimos frío. Abrís los ojos. Lo primero que escuchás es mi voz. Lo primero que respiras, mi perfume. Lo primero que ves, mi lunar. Ese que decís que tanto te gusta. Te chocas con mi cuerpo. Y aunque no haya más lugar por recorrer, me mirásy me decís con las manos: “vení acá, flotemos otra vez”. Son las 7 a.m. y se nos hace tarde. “Mejor, quedémonos” te digo en un vaivén. 
Ahí voy. Otra vez me olvidé quién soy en tu almohada. 

martes, 2 de agosto de 2011

PRINCESA DEL REINO NEURÓTICO

He aquí un castillo dónde las princesas bailan con los lobos las noches de luna llena. Dícese que los sapos quedan encerrados en el idílico laberinto subterráneo para dar lugar al príncipe, que en la oscuridad deja su caballo y se sumerge en el cuento de cristal en busca de su fortaleza. Algunos rectos deciden acompañarlo, otros necios quedan en la fachada.  Desde aquel entonces la gente tiene la posibilidad de elegir: vivir dentro de la fragilidad de las sensaciones o en el límite de los miedos 
¿dónde vas a dormir esta noche 
con tanto invierno ladrando por ahí?

miércoles, 20 de julio de 2011

brillan en la oscuridat

 el mundo es eso, un montón de gente, un mar de fueguitos. cada persona brilla con luz propia entre todas las demás. no hay dos fuegos iguales. hay fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos los colores. hay gente de fuego sereno, que ni se entera del viento, y gente de fuego loco que llena el aire de chispas. algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman; pero otros arden la vida con tanta pasión que no se puede mirarlos sin parpadear, y quién se acerca se e n c i e n d e.

miércoles, 29 de junio de 2011

ser así NO cuesta nada

Somos buenos desentendidos
y malos entendedores.
Cuerpos que se encuentran,
casi nunca almas.
Somos los perdidos inmersos en la multitud,
los desencontrados que se siguen buscando.
Somos nadie y somos todo para alguien.
Buscamos algo que no llega
y encontramos lo que no se está buscando.
Somos lo que hacemos
y dejamos de hacer por temor.
Somos prueba y error.
Somos miedo en el aire con toda seguridad.
Frágiles con certeza.
Expertos en simular.
Aprendices en el arte de amar.
Pedimos socorro a gritos
pero no nos escuchamos,
los ecos no llegan a ninguna parte.
Somos adultos e infantiles
y a veces  no sabemos que traje ponernos.
Somos inmaduros, torpes, ciegos y sordos.
Los mejores postores sin garantías.
Amontonamos miserias y soledades en la cama
que nadie se atreve a incendiar.
Queremos evolucionar, crecer
pero nos queda cómodo el disfraz de cobardes.
Nos perdemos una vez más y van…
Todavía no aprendimos a volar
y caminar nos duele.
Nos enfermamos por amor
y nos curamos con la misma droga que genera la patología: amor
Nos ahogamos, nos rompemos, respiramos
y nos estamos abrazando otra vez.
Somos caricias y raspones
No somos quién, pero quisiéramos ser.
Somos las ganas prendidas,
pero olvidamos la actitud en el placard.
En más de una ocasión obedecemos ciegamente al pensar
sin darle lugar al sentir.
Y a todo, absolutamente a todo, le seguimos buscando un por qué.
Dame cuatro minutos,
yo te regalo un día entero.

miércoles, 8 de junio de 2011

revolución en los corazones

¿Acaso se me habría vuelto costumbre esto de cometer sincericidios? A decir verdad me daba cierto temor…ya sabés, el peligro de la honestidad es no saber callar.
Entonces, una vez más, las palabras empezaron a andar solas con total libertad, sin censura alguna para romper el silencio que nos invadía. Y no pude parar. Esa irrefutable necesidad de decir lo que se siente sin pensar lo que se dice. A veces me detenía en algún que otro detalle que se me venia a la mente y lo contaba de manera tal que estaba sucediendo de nuevo. Y sonreía. Y sonreíamos. Parecía entender a la perfección lo que le estaba diciendo. O al menos eso me hacia creer. Por momentos no se animaba a mirarme y agachaba la cabeza como sintiéndose culpable de lo que le estaba contando. De lo que me estaba pasando. De lo que le estaba pasando.
Y sobrevino un silencio memorable que nos vidrió los ojos. Que le dió espacio al sonido de los golpecitos del corazón, que de un tiempo a ésta parte se había convertido en protagonista indiscutible. 
Y le conté más. Le dije que íbamos a destiempo, que nuestros corazones iban a destiempo y nada podíamos hacer contra eso. El tiempo nos había desajustado, porque él si era exacto a diferencia nuestro y éramos nosotros los que teníamos que ajustarnos a su andar.
Después de escuchar mi monólogo me dijo que se le había llenado el cuerpo de dudas. Que se había permitido sentir...que lo que le estaba pasando hacía tiempo no le pasaba, por miedo, por gusto, por comodidad, por espacios que no se pueden llenar. Que todo eso reprimido que tenía estaba siendo empujado hacia fuera, cuándo me escuchaba hablar así.
Que las palabras acercan es un hecho, del que creo, no todos somos conscientes, si no  ¿cómo se explica qué es más lo que callamos qué lo qué decimos? De suceder lo contrario las únicas distancias existentes serían las geográficas. Esas que separan dos cuerpos pero jamás dos almas. Tan cierto cómo que todo lo no dicho construye muros y no puentes.

Nunca me habían hecho saber que las incoherencias que salían de ésta boca podían llegar tan lejos, ahí dónde pocos tienen la entrada permitida y otros tantos prohibida. Pero cuánta felicidad da saber que podés llegar a despertar un corazón adormecido.
No debe haber nada más lindo en el mundo que abrazar y sentir al otro temblar. Nada.

lunes, 9 de mayo de 2011

afilá la tijera. por el mentón chabón.

Algo me está pasando, si le creo a mis sentidos no es solamente otra distracción. Sigo atado a mi vieja piel, las ideas puras y los anhelos desmedidos a toda costa, pero mis pies han comenzado a decirme cosas de sí mismos sobre su nueva relación con mis manos, ojos, corazón y pelo.

sentir trepar por la nuca
el aliento suspendido en el aire.

miércoles, 13 de abril de 2011

Besos terapeutas

Besarte más, siempre un poco más para prevenir ésta anemia crónica de besos. Besarte hasta asfixiarme, siempre excediendo la línea de lo normal, pocas veces para bien. Besarte con ganas y con hambre por última vez y volver a empezar. Dejarte sin aliento hasta sentir lo que quieras sentir. Besarte sin prudencia y con frenesí, sin calma y con devoción. Besarte con tanta fuerza que me empiece a hervir la sangre, que me haga desaparecer. Besarte hasta ahogarme en un suspiro que me raspe en la garganta. Besarte hasta el cansancio, hasta sentir sed; sed de besos, sed de caricias anchas, de ternuras que nos pisen la sombra…sé de urgencias emocionales impacientes. Besarte hasta perfumar los huesos de placer, hasta colmar de esos momentos  los huecos de mi memoria.  Besarte hasta que entiendas mi lenguaje mudo de palabras, fuente de malos entendidos, que intenta explicar cosas de las que habla mi lengua. Besarte y que te dejes ondular de besos el alma. Besarte hasta sentirme libre de culpas pero jamás absuelta de olvido y de ayeres. Besarte de sorpresa, con y sin temor a saber. Pasar de la sorpresa al miedo y del miedo a la desesperación. Besarte hasta que una ráfaga de confusión me abrume y me deje paralizada, perpleja, me haga rebobinar, volver al mismo lugar y me encuentre haciendo todo lo demás incansablemente.  Besarte aún siendo consciente de que el equilibrio es imposible, como  si comprendieras  mí estado de ánimo ambivalente. Besarte hasta perder la conciencia y así sobrevivir a la nostalgia. Besarte sin temor a qué se me rompan los labios en el fragor de la batalla. Besarte con delicada urgencia, acariciar tu boca con mis dedos, casi dibujarla. Besarte hasta sentir signos de la más dulce deshidratación. Besarte sin hacerme adicta al sabor de tu saliva. Besar con convicción cada poro de tu piel, cada espacio de tu espalda. Besarte sin que se me llene la cabeza de preguntas y el presente de necesidades.  

martes, 5 de abril de 2011

con R de amor, ternura y lindura (*)

Un no-nuevo sentimiento existencial correspondido a un ser de procedencia no humana me invade. Si bien extrañar en singular tiene su peso cuándo no se puede apaciguar el monstruo que te hace cosquillas en la panza, extrañar en plural me coloca en la etapa del amor muy amoroso que me hace colapsar. Y todo deja de ser racional, en mí un estado de inmunidad cerebral, para ser completamente emocional. Lo cierto es que la extraño por demás de los límites de lo esperable. Eso.


(*) 
son palabras que ella sabe llevar muy bien.

viernes, 1 de abril de 2011

un día llega a mi la calma


Marzo me agotó las palabras o será que las gasté muy rápido. Me arrebató mil sonrisas, emociones de esas que te hacen llover hasta el alma y algo más. De todas maneras no pierdo la costumbre de ser un tanto reservada, siempre guardo algo para mí, todo lo no-dicho, lo no-escrito descansa en otro lado. A veces callar no significa no querer decir, sino respetar el silencio del otro. La tregua funcionó. Ahora sólo queda meter en un cajón todo lo vivido y guardarlo para que nada lo pueda estropear, ni siquiera yo. Ahí dónde no llegan los ecos ni las torpezas lastimosas. Dejarlo a la intemperie podría oxidarlo, y yo quiero que siga intacto, que conserve esa ternura y esa frescura. Que al momento de abrir el cajón se me siga dibujando una sonrisa en la cara, eso quiero. 
Con marzo se van días de sol y madrugadas en las que supe sacarme las patas de rana y salir a respirar afuera del agua. Con abril empieza mi año y eso me gusta. Es como empezar de cero, y los principios tienen ese gustito ilusorio de que todo puede salir tal cuál uno lo desea. Abril me pone de muy buen humor. A decir verdad somos muy parecidos. De inestabilidad constante. Contradictorios. Ni mucho frío ni mucho calor. Algún que otro día mucho frío o mucho calor. Alguna que otra lluvia torrencial que te inunda los miedos y te empaña los ojos, alguna que otra llovizna de esas que no mojan, molestan. Un sol radiante que te pega en la frente, te encandila y derrite tus ideas. Viento de los que despeinan hasta el recuerdo más olvidado, más escondido. Siempre un poco loco, siempre un poco loca...
Este mes me encuentra haciendo las pases con la de mi universo paralelo, sin reproches, claro. Estamos intentándolo y CREO la cosa va queriendo, es algo muy prematuro para decir que ya nos entendemos. No sé dónde terminaremos pero a la hora de salir a buscar elegimos ir de la mano. Somos dos y somos una. Somos una y somos varias. No, nunca fui diagnosticada con desorden de personalidad porque creo que ese concepto pudo ser reemplazado por otro menos insano: estado de confusión permanente. Quizás haya llegado el momento en que las cosas por inercia, ósmosis o algún otro fenómeno que vaya a saber quién sabrá explicar, se empiezan a acomodar solas, caen por su propio peso y van ubicándose en una escala de prioridades que por el momento no voy a interceder (qué más quisiera). Será que tengo las ideas un poco más claras, o menos nubladas. Que reemplacé la palabra "permanente" por "transitoria". Será que de vez en cuándo nos toca crecer (con todas las crisis que eso implica) a la fuerza o por voluntad propia. Será que el insomnio nos quita el sueño y nos regala (castiga) con horas y horas de pensamiento lateral que a mi entender terminan de desequilibrarte y optes por llamar a urgencias mentales. No sé. Creo que sincerarse, sin vueltas, hace bien. Desnudarse de palabras te hace sentir más frío, pero supongo que el tiempo sabrá abrigarme.

ABRIL para que no tengamos soledad.
-aquí o allá vas a verme sonreír-




lunes, 7 de marzo de 2011

Algunas emociones, tal vez se nos escapen por jugar a ser discretos


Sacar afuera este manojo de impulsos nerviosos qué me recorre entera. De lo más apical a lo más distal. Este cosquilleo intermitente qué supo erizarme la piel. Darle libertad de qué se conviertan en palabras qué intenten contar sin complicar. Qué se alineen en renglones y te hablen de mí. Una vez hecha historia dejar en el buzón. Éstas líneas necesitan una estampilla. Luego de ir al correo, compraré flores “Gracias por apurarme una sonrisa” y claro, también bombones. Pensarán y dirán que eso es de caballeros. Yo me sentiré orgullosa de hacerlo en un mundo aparte qué no distingue de géneros. Qué me hace sentir de 13 años; inquieta, insegura y expectante. Me pondré los pantalones, camisa blanca y corbata. Me perfumaré, engominaré mi cabello y saldré caminando por la avenida. Al llegar a la esquina doblaré a la izquierda y caminaré un poco más. Me sentaré en la vereda cuidadosamente tratando de no arrugar el traje y allí esperaré la llegada del cartero…qué toque timbre, él baje y reciba mi sobre. Sentiré en ese momento trepar por mi nuca un aire frío. Entre la risa y el temor sacaré mi perfume, me rociaré de pies a cabeza aún más y ahogada en fragancia “amor” lo volveré a guardar. Comeré caramelos masticables Flynn paff para calmar la ansiedad mientras cuento cada minuto pasar. Y comeré más para darle tiempo. Pasado un rato me levantaré, acomodaré mi corbata y tocaré timbre. Por un instante pensaré en decirle qué no se moleste en bajar, pero sabrán…eso no es de caballeros. Pues le pondré el pecho a la situación y esa posibilidad quedará desechada. Entonces bajará, me mirará con asombro. Yo respiraré y dominaré el temblor de mis piernas. Con él de frente reafirmaré cada palabra escrita. Defenderé y daré vida a cada oración, cada tilde equivocada, cada verbo mal conjugado, cada punto mal puesto. Le hablaré de porqué los labios secos, el nudo en el estómago, los pies fríos, el rechinar de los dientes, el tiritar del cuerpo, las mejillas ruborizadas, la respiración entrecortada, las palpitaciones elevadas, el pulso acelerado, la risa nerviosa, cada sí, cada no. Sólo así, mirándolo de frente sabré un poco más de mí. Y sin ninguna otra intensión más que despojarme de sentimentalismo le daré las flores, los bombones, le susurraré al oído un “Gracias” y vestida de amor voltearé mi caballerosidad empapada en valentía y con una sonrisa de alegría me iré convencida de que tomé la decisión correcta. Qué nada de malo tenía contarle lo bien que me había hecho sentir.

lunes, 28 de febrero de 2011

28 rastros se van

Respirar, bajar 38 cambios. Frenito a la paranoia. Tener los dos pies sobre la tierra. Calma. Sonreír. Qué te queda más lindo cuándo le mostrás tus dientes al mundo. Qué las cosas no son tan malas aunque tus hormonas traten de convencerte de lo contrario. Qué las cosas son tan buenas cómo en las películas si mirás más allá de lo que está enfrente. Excluyente: tener miradas con ojos que despeinan y despenan todas las miserias del alma. 
Ahora, aplicar.
Respiro. Bajo 38 cambios. Subo 50. Otra vez me perdí. Estoy en punto muerto. La paranoia es un sentido más. Arranco de nuevo, sin previo aviso, sin ni siquiera avisarme . Acelero. Me choco con todo. Está todo tan cerca que me choco con todo. Tengo un pie sobre la tierra y otro en el aire. Me cuesta mantener el equilibrio..¿equilibrio? qué palabra más rara. Algo desconocido para mi. No me queda fachero. Calma, sí. Me relajé bastante, creo. Los extremos no son buenos,al menos eso dicen. Sonreír. Por supuesto. Mirá cómo te sonrío con toda la boca. Me duele el risorio y el orbicular de los labios de tanto mostrarle mis paletas de castor a la vida, por eso a veces las tapo. Es una cuestión pura y meramente física. Contraer-relajar. Y a veces abro la ventana y le digo buen día a la realidad. Y ella me empieza a correr. La miro de reojo y le digo: tregua potra!. A veces se ríe de mí, otras conmigo.  En los próximos días sabemos que nos vamos a llevar de lo mejor. 
Qué lindo es que estés llegando marzo.

domingo, 20 de febrero de 2011

el cólera del corazón


Las caricias mal direccionadas que mueren en el intento. Qué no logran ser lo que son. O mejor dicho qué no dejas ser. Caricias qué confundís con raspones porqué a vos te duelen. Te duelen porqué la piel no te llama a pedir más y más. No las reconoce cómo tal y cómo si se tratara de un mecanismo de autodefensa qué actúa por reflejo las esquivás. Las sacás. Las corrés de tu cara, de tu espalda, de tu pelo, de tu pierna, de tu pecho, de tu ombligo. No hay urgencia emocional. Hay urgencia biológica que muere en el mismo instante en el qué tu ropa cae al piso temblando de frío. Y esos besos de los que no te hiciste adicta tienen un sabor a no se qué y no te llenan. Te asfixian de libertad. Y tu pelo todo alborotado es un completo desastre natural. Testigo privilegiado de tus movimientos a tiempo y destiempo. Y sobre tu cara el rimel se volvió carbón. Tus piernas nunca antes tan firmes mantienen el equilibrio de tu cuerpo. No así el de tu cabeza. Tu ropa parece recién planchada. Impecable. Tu perfume de fragancia invernal la impregna de punta a punta. Del derecho y del revés. Y en el momento en qué salís a la calle sentís una inmensa liviandad y pesadez, atribuida en parte al clima pegajoso de éstos 28 puñales. Sonreís porqué te sale naturalmente cuándo te sentís bien. Sonreís sin saber muy bien porqué pero no dejás de hacerlo. Estás parada justo en el medio de Buenos Aires capital, la ciudad del desencuentro. Y es hermoso, inmensamente hermoso, por eso cuándo lastima, cuándo duele lo hace con tanto frenesí. Sabés que hay lugares qué te llaman a quererlos más que a otros. Qué te arañan el alma. Sí, lo sabés.
Había pasado un tiempo ya de la última vez que anduviste por ahí. Dar la vuelta al mundo para no tener que hacerlo una vez más no era una opción a considerar para una noche cobarde como esa. Sentiste la necesidad de volver. De ser parte de ese espacio geográfico. De sentirlo tuyo y sentirte suya. De abrazarlo con el corazón que una vez supiste dejar allí, en ese lugar que te dice más de lo que pronuncia. Qué hace ruido en tu panza. Y vos qué tanto le temes...Y se te vidriaron los ojos. Se te inundaron de amor. De haberte sabido felíz. Y esa firmeza con la qué habías salido ¿dónde había quedado?. Se vió abatida. Un poco tal vez. Te costó pararte firme como para poder seguir caminando aunque sea con una pierna.
Algo dice que hay signos vitales de un amor qué te mata y remata a la vez. Del qué cuelgan ternuras despacitas. El mismo que entibia tu corazón y evita la ley de pudrirte por dentro.

lunes, 14 de febrero de 2011

tengo tiempo en la muñeca y sal en el corazón


qué le guste cuando duerma porque significa que voy a estar soñando con él. qué le guste mi ropa. con pantalón, pollera o vestido si total me va a desvestir. qué le guste mi pelo, planchado prolijamente peinado o con rulos perfectamente alborotado si al fin de cuentas me va a despeinar. qué le guste con las uñas esmaltadas a medio pintar porque no pueda de impaciencia darle tiempo a qué se sequen para ir a verlo. qué le guste mi perfume porque tengo pensado impregnar toda su ropa y todas sus sábanas con el. qué le guste con maquillaje o a cara lavada porque no es mi rostro lo mejor que tenga para darle. qué le guste mi histeria, mi inestabilidad, mis caprichos porque bastará una mirada para meter todo eso en un cajón y calmar mi mente atormentada. qué le guste mi voz porque tengo una lista interminable de canciones que prometí alguna vez cantárselas a alguien. qué le guste mis libros y mis discos por el simple hecho de que sean míos. qué le guste cada rincón en el qué estudio, esa pila de hojas y apuntes perfectamente desparramados porque es ahí cuándo más lo pienso. qué le guste comer conmigo porque significa que nos vamos a ir a la cama sin postre. qué le guste con tacos o descalza porque si agarra fuerte mi mano no me va a importar cuánto caminemos. qué le guste que tenga frío para hacerle saber qué si me abraza no voy a morir de hipotermia, sino más bien de amor. qué le guste el lunar de mi hombro izquierdo porque es mi preferido y me gusta más cuándo sus labios lo acarician. qué le guste mi letra ilegible para tener que susurrarle al oído lo que quise escribir. qué le guste cuándo recién me despierto porque significa qué va a ser lo primero que vea cuándo abra los ojos y ya no me va a importar tener que madrugar. qué le guste caminar y perderse conmigo. qué le guste mis dientes porque cada vez qué lo tenga enfrente se los voy a mostrar con la mejor sonrisa. qué le guste mis besos, abrazos y caricias y qué sepa que tengo un stock interminable de todo eso para regalarle. qué le guste tanto como a mi el verbo AMAR

sábado, 12 de febrero de 2011

hasta en lo más simple..


- estaba coleccionando momentos
- ¿ a qué te refieres?
- colecciono momentos, busco detalles que tengan algo especial y trato de concentrarme en ellos. Yo creo que la vida es terrible pero hay momentos hermosos que valen la pena y yo los colecciono para intentar ser un poco más feliz

sábado, 5 de febrero de 2011

si vas a enredarme hacelo con guantes, corazón


..el trabajo sucio lo hacían sus labios
"mordelos, si te gustan..." me dijo por torearme
y yo salí corriendo por el puente colgante de sus besos cargados de
pecado, sabiendo que plantaba frutillas en un campo minado
me quedo con las ganas de quedarme en tus mañanas,
le dimos "tiempo al tiempo" y eso es muy peligroso compañera:
el tiempo es un chiflado que atrasa los relojes de arena y se lava las manos...


jueves, 27 de enero de 2011

una caricia helada en mi memoria


Brillar por mi ausencia, sé. Desaparecer, también. Nunca nadie tuvo que enseñarme. Dejar la mente en blanco, me olvidé como se hacía. Esconderme de lo que sé, pensé que sabía. Alguien tiene que enseñarme.

Cuántas ganas voy a tener mañana de mentirle al espejo, no sé. No sé cuánto tiempo voy a darle cuerda a los recuerdos, que no son más que eso. Recuerdos. Tiempo pasado que no vuelve. Cuándo te das cuenta que un recuerdo sigue latiendo es porque forma parte del hoy. Tiempos distintos que van de la mano y necesitan ser separados para darle paso al mañana. Que tenga su lugar en mí hoy el ayer, sí. Sólo lo suficiente para que no se me endurezca el corazón.No quiero darle cuerda y darle cuerda y darle cuerda. Cuando me quiera acordar hoy es ayer. Y ayer no vuelve. Otro día se fue. Se me fue. Otro día que no va a volver. No me gusta vivirlo así. Siento que no lo vivo, que lo dejo pasar. Que lo tiro a la basura. Me aburre. Me aburro de mí. De buscar no sé qué en no sé dónde. Y no sé qué no aparece. No va a aparecer hasta que no lo llame por su nombre.

Tampoco sé cuántas ganas voy a tener de gritar hasta dejar sorda a la luna. No sé cuántas veces voy a tomar envión para salir corriendo a darme la cabeza contra la pared. Cuántas van a faltar para que deje de hacerlo. Cuántas veces voy a preguntarme, responderme, contradecirme, convencerme y volver a preguntarme. Para cada pregunta nunca tengo una respuesta. Tengo miles. La que pienso yo. La que piensa la de mi universo paralelo. La que siento. La que temo decir. La que creo correcta. La que creo incorrecta. La que me gustaría escuchar. La que esperas escuchar. La que no querés escuchar...Tantas que nunca sé cuál elegir y cuándo lo hago termino eligiendo la peor de todas.

Ya sé. Por fin sé algo. Mejor juguemos a que mañana cuándo me despierto toda la angustia desaparece…No me sale. No sé jugar a eso. Hay juegos dónde la suerte de principiante no existe. Mostrame cómo se hace. Cómo se juega. Enseñame todos los trucos. Por favor. Yo también quiero ganar. Al menos dejame empatar.

Enero no me dio tregua. Febrero me deprime, es un hecho. Marzo: te quiero conmigo. De mi lado. De éste lado.

lunes, 24 de enero de 2011

Corazón de venas abiertas


Todos buscamos desesperadamente amor. En cualquiera de sus formas. De manera consciente o inconsciente. Todos corremos la misma carrera. Todos vamos en busca del mismo premio. De quién nos ensanche el corazón, lo entibie y lo vuelva más rojo. Entonces ahí, ése es el lugar en donde todos coincidimos. Pero no nos entendemos. Nunca nos vamos a entender. No hace falta. No tiene importancia. Está de más. Buscarle explicación a algo que desde el vamos uno no elige, sino que lo elige a uno, no tiene sentido. De ahí en adelante todas las suposiciones que quieras darle carecen de validez alguna y a su vez son todas válidas. Depende de uno, del concepto que cada uno tenga del amor. De lo que espera de él. Mi concepto de amor es bastante sencillo. Concepto que amerito a mi falta de práctica por exceso de teoría. Por las tantas historias escuchadas, no vividas. Para mi el amor son momentos. [AMOR = MOMENTOS]. Y como tal dura el tiempo que te lleva recordarlos, revivirlos. Una caricia es amor, un beso es amor, una mirada es amor, una sonrisa es amor, silencio de dos es amor.
Particularmente no creo en el amor eterno. Nunca creí. Las cosas se van transformando. Van mutando. Todo cumple un ciclo y se termina. “Para siempre” es mucho tiempo. Mucho. Tiempo que ni vos ni yo tenemos. Tiempo que se nos esfuma, que se nos va de las manos, que no sabemos usar, administrar y tantas veces lo malgastamos. Como yo ahora. Es por eso que tengo más interés en hacer el amor que en escribir sobre él. Porque no lo entiendo. Tampoco pretendo. Sería frustrante la idea de saber que nada me sorprendería. Se volvería algo mecánico. El entusiasmo de encontrar “eso” desconocido que me corra de eje, me descoloque, me saque del clima habitual en el que respiro cada mañana se perdería. Y perder el equilibrio por amor creo que forma parte de una vida equilibrada. No hay nada en éste mundo que desee menos que privarme del lujo de andar desequilibrada por la vida con un motivo que lo amerite.
Ahora, claro, al ser tan sencillo había que complicarlo. O será que tengo la enorme capacidad y facilidad para enredarme sola, pero ése es otro tema. Yo creo que el problema del amor verdadero radica en que tiene que serlo para ambas partes. Eso es lo que lo vuelve tan complicado. Ésa es la foto del momento que más cuesta sacar. Es como la figurita difícil que te falta para llenar el álbum. A la larga o a la corta creo que todos llegamos a tenerla. ¿O debería decir algunos llegan a tenerla? .No sé. Es cuestión de tiempo. Creo. Quiero creer. El tiempo es como una herida: lastima y cura a la vez. Entonces borremos de un tic – tac el reloj del tiempo y caigamos sin paracaídas en el abismo del amor. Quizás al aterrizar estés delante de mí, justo ahí donde voy a estar. Quizás no. Y lo que haya llamado amor sea, tal vez, estar en un mismo lugar, al mismo tiempo, respirando el mismo aire.
No soy de los afortunados que tengan en un portarretratos la foto más deseada, “la difícil”, ésa que todos quieren tener. Pero sí guardo un centenar de fotos recargadas de amor al fin. Fotos en las que sólo yo puedo ver los suspiros. Después de todo, el amor es un sentimiento individual, no se necesita un común acuerdo para que tenga lugar. No necesita pedir permiso.
Cuando de amor se trata puedo decir que incurro en deslices y errores. No confío en mi misma y sin embargo tengo una enorme confianza en los demás. Mi “última vez” es siempre “otra vez”. Mi “no” rotundo tiene menos peso que una pluma. Muchas veces es un “sí” disfrazado que pide a gritos ser descubierto. Un “piedra libre”. Si prestás atención, vas a darte cuenta que mi risa nerviosa responde por sí sola. Si te miro y no digo nada, es porque quiero decirte algo y no sé por dónde empezar. No encuentre las palabras exactas para decir lo que quiera decir y probablemente si las encuentre arruine todo. Mi capacidad de olvido es selectiva. Mi constante inestabilidad me abruma todo el tiempo pero hay algo que siempre permanece estable. La integración entre pensar y sentir es algo desconocido para mí. Sé qué para poder decir “yo te amo” primero tengo que aprender a decir YO. Todavía no aprendí. Ni por casualidad alguna vez me habrás escuchado susurrar semejantes y tan lindas palabras. A Nadie. Sólo Nadie me escucho decirlas. Sin embargo puedo decir que tengo las ganas prendidas en cualquier hora y en cualquier lugar. Pero no son palabras que se vayan con el viento, son palabras que pesan demasiado. Sólo mirándote sabré un poco más de lo que me dice la piel. Siempre va a ser así. Bastará tenerte enfrente para saber si puedo combinar esas palabras con vos y conmigo misma. No es fácil para mí entregarme. Siempre me pierdo.

martes, 11 de enero de 2011

no pienses de más.

Simona dice que para ella las cosas tienen vida, los objetos tienen un valor muy especial y hay cosas que nos recuerdan momentos felices, gente que queremos mucho pero hay otras que no, que nos atan al pasado, que las vemos y que se nos hiere el corazón..es que hay objetos que son eso, un mal recuerdo que nos come por dentro y que no podemos parar de pensar en tantas situaciones vividas, en tantos malos sueños que pasamos con él. Entonces hay que decidir quedarse con las cosas que nos hacen bien, con las cosas que queremos (y que nos quieren). A vos no te pasa que tenés en tu casa cosas que ni sabés para que las tenés y las guardás y las guardás y las guardás y las mirás y decís: ¿para quá tengo esto acá? me hace acordar a tal ó cuál situación.
Simona tiene razón así como hay cosas de las que te tenés que desprender porque te hacen mal, hay otras tantas que vas a conservar para siempre porque te hacen TAN BIEN que basta mirarlas para que se te dibuje una sonrisa en la cara.

yo guardo tres mil cosas de ésas que te hacen bailar
el alma & el corazón.

sábado, 1 de enero de 2011

el mejor momento aún no vino, está por llegar.

lo quitado
lo bailado
el futuro terminó
& empecemos OTRAVEZ
es el principio de TODO

viernes, 31 de diciembre de 2010


LLENATE
EL VASO PRECIOSA
Y BRINDEMOS POR
LO QUE VIENE Y SE VA


.TE ESTOY ESPERANDO CON LA SONRISA ABIERTA 2011.