viernes, 20 de noviembre de 2015
mirar en el fondo de los ojos cuando están rojos
viernes, 17 de julio de 2015
lunes, 22 de junio de 2015
él también dejaba pasar bondis
el kilómetro en cero
siempre a punto de empezar.
yo apreto el puño,
cronometro el tiempo
y empiezo a contar
cuánto va a faltar
para que la suerte
te deje de pesar.
el kilómetro en cero
siempre a punto de empezar.
yo apreto el puño,
cronometro el tiempo
y empiezo a contar
cuánto va a faltar
para que la suerte
te deje de pesar.
la piel protestando
lloran, patalean, sangran, les duele
tienen miedo de que sea verdad lo que está sucediendo.
se lastiman porque ya han sido lastimados
mueren cada día, a cada hora,
con cada gesto, cada palabra,
esperan el milagro que no va a llegar.
tienen miedo de que sea verdad lo que está sucediendo.
se lastiman porque ya han sido lastimados
mueren cada día, a cada hora,
con cada gesto, cada palabra,
esperan el milagro que no va a llegar.
miércoles, 23 de abril de 2014
(lo que importa es otra cosa)
Quizás sea su mirada, del color café de mis mañanas, la que me obliga a despegar de la cama. Quizás sea el tono de su voz ronca, amanecida a la intemperie, la que me reinventa en colores. Quizás sí, quizás no.
A vos te digo, mientres lees ésto bajito; elijo tu abrazo que me deja afónica de amor y de minutos en el reloj que dejan de correr. Elijo contemplarte en tus horas de sueño mientras ahuyentás fantasmas, el deleite de tus ojos achinados a las 07 a.m , tu lado del colchón lleno de miedos que no te dejan descansar, el andar lento y coordinado de tus pies y los míos, las manos frías del sudor, la complicidad de los días y noches de amor (y de guerra). Tu modo de estar, mi modo de resurrección.
lunes, 13 de enero de 2014
me rescata, me enloquece, me sosiega
desoxidando las ganas de amar
dejando sin lugar a la incapacidad de hablar.
con la voz quebrada de tanto carnaval
suspirando en lugar de respirar
durmiendo en brazos que regalan libertad
resbalando en un puñado de besos que saben a sal
ahogada en un mar de infinita paz.abrir los ojos y saber que estás.
no me da miedo despertar.
estás dormido, estás conmigo.
sábado, 23 de noviembre de 2013
no tan distintos
dejaba caer las palabras tan livianamente
como yo soltaba besos en espiral
antesala
si el amor siempre duele
¿qué sería entonces esto
que no dolía?
lunes, 8 de julio de 2013
Rodillas con frutillas
Quise recordar algo
que valga la pena ser recordado
sin tener que reír y después llorar
pero entendí que no hay dulce sin amargo.
Quise salvar silencios
que me hicieron ruido
llenos de nada
llenos de miedo
vacios de voz
y de vos.
Quise velar aquello verbalizado
y hacerte una canción
que maldigas al escuchar
llenos de nada
llenos de miedo
vacios de voz
y de vos.
Quise velar aquello verbalizado
y hacerte una canción
que maldigas al escuchar
pero apenas me alcanza
para un título a medio terminar.
para un título a medio terminar.
Quise inmortalizar algún susurro
que me haga temblar
sin tener que tomarme el trabajo
sin tener que tomarme el trabajo
de escarbar hasta sangrar
pero me canso de buscar dónde
no hay
no hubo
ni habrá
lo que pretendo encontrar
Quise regalarle al tiempo
pero me canso de buscar dónde
no hay
no hubo
ni habrá
lo que pretendo encontrar
Quise regalarle al tiempo
en meses
la cantidad de horas
que le robaste a mis madrugadas,
usarlas en tomar clases de clown
y decirlo todo sin hablar.
Vos deberías haber estudiado
expresión corporal
y tal vez así
nos hubiésemos entendido un poco más.
que le robaste a mis madrugadas,
usarlas en tomar clases de clown
y decirlo todo sin hablar.
Vos deberías haber estudiado
expresión corporal
y tal vez así
nos hubiésemos entendido un poco más.
Quise enfrentar viejos miedos
en éste hoy tan a estrenar,
tan distante de vos,
tan distinto de ayer.
Les dije a todos que te mataría
mi amor,
pero el tiro me salió al revés.
Ahora llevo tatuado
con plomo
tu nombre en mi sien
con plomo
tu nombre en mi sien
y una cicatriz en la piel.
Y eso sí, eso sí es real.
(rodillas con frutillas
en forma de corazón)
(rodillas con frutillas
en forma de corazón)
martes, 11 de junio de 2013
Donde la paz dio con mi suerte obnubilada.
Una puerta,
una llave,
un cuarto.
Una puerta cerrada con llave,
un cuarto azul.
Una puerta cerrada con llave,
un cuarto azul y adentro dos cuerpos.
¿Y el amor?
el amor son ellos bailando dentro de ese cuarto azul,
(incandescentes)
con la puerta cerrada con llave,
(prudentes)
embriagados de risas de cartón y caricias de algodón,
enroscados en abrazos indeformables,
empapados de besos impostergables,
con los ojos llenos de miradas incautas.
el amor son ellos bailando dentro de ese cuarto azul,
(incandescentes)
con la puerta cerrada con llave,
(prudentes)
embriagados de risas de cartón y caricias de algodón,
enroscados en abrazos indeformables,
empapados de besos impostergables,
con los ojos llenos de miradas incautas.
Un cuarto se transforma en entero
(de todos los colores)
(de todos los colores)
y se vuelve refugio de dos almas.
viernes, 22 de febrero de 2013
La buena noticia sos vos
Me gustan los pocitos que se te hacen
en las mejillas cuando sonreís
y las comillas que se te dibujan
bordeándote los extremos de la boca.
Me gusta que tus dedos sean largos
y delgados,
la constelación de lunares de tu espalda
y lo infinita que es tu columna.
Me gusta el perfume de tu almohada,
lo suave que son tus sábanas
y el olor de tu piel.
La geometría de tu cuarto
y el haz de luz
que cabe entre nuestros cuerpos.
Me gustan tantas cosas tuyas
que estoy ansiosa por empezar
a conocer tus miserias.
Me gusta cuando me mirás
sin decir nada,
como diciéndolo todo
pero nunca, nunca, nunca
cometas el grave error
de suponer
que sé descifrar tu silencio,
no respondas con
una pregunta
y jamás me hables con
puntos suspensivos
porque no son más que eso,
puntos suspensivos.
De todo se vuelve
menos de las cosas
que no fueron dichas a tiempo.
Arriesguemos
una y mil veces.
a eso vinimos
y en eso estamos.
miércoles, 26 de diciembre de 2012
25
Era un viaje más, de esos en los que andar por tu barrio se habia vuelto costumbre. Pisar calles ajenas ya no dolía tanto. La ciudad estaba desierta, postal digna de un feriado en el que abundan restos de comida de la noche anterior. El colectivo lucía más soledades que presencias estelares, éramos poco más de diez incluyendo al chofer. En mis oidos una canción habla de vos, de tu espalda, de un trén, de pieles y del sol. Una certeza angustiante me vine a visitar. A destiempo pero siempre a tiempo ¡viste como es esto! a fin de año a uno se le terminan de romper las costuras.
Iba como ida mirando no sé qué, pensando en nada, pensando en todo hasta que sentí la necesidad enorme de levantarme, correr hacia el final del pasillo y tocar timbre. No me preguntes por qué, fue un impulso. Ni siquiera me permití pensar que bajarme significaría esperar otro bondi tres cuartos de hora más entrada la madrugada. Sola. Al final de la noche.
Bajé y me quedé ahí parada un rato, no sabía muy bien dónde estaba ni adónde ir. Yo sólo quería bajarme, y tal vez un par de cosas más. Miré a mi alrededor y respiré como si me hubiesen sacado después de mucho tiempo una bolsa de nylon de la cabeza. Tantas luces me alumbraban que me sentía chiquita, como se deben sentir las hormigas. Caminé hasta llegar casi a la esquina y me senté en el descanso de la puerta de un edificio. Ahí me quedé cincuenta minutos viendo como se me iban todos los bondis que me acercaban a casa, recordando alguna que otra situación del pasado. No estaba apurada, nadie me esperaba, podía sonreirles al verlos pasar maldiciendo el momento en el que me habia hecho socio vitalicio de esa línea de colectivo que todo tenía que ver con vos. Cincuenta minutos había pasado ahí sentada, admirando la sutileza con la que Júpiter precavido se acercaba a la Luna. Brillaban hermosos los dos.
A mi me invadía una sensación de soledad terrible. Quería que vos te acercaras a mi de la misma manera que lo hacían ellos. Brillar más que una constelación entera, que ese momento sea eterno. Cincuenta minutos más de pensarte. Cincuenta minutos de sin razón. Cincuenta minutos de inmunidad cerebral. De querer encontrarte y que estés ahí, de saber que no vas a estar, de que no nos vamos a encontrar. Cincuenta minutos de querer mirar el cielo de a dos, de querer ser nosotros dos y nadie más. De mirarte a la cara y verme en tus ojos. Cincuenta minutos de atropello al corazón.
Me atormetaba saber que nos separaban ocho cuadras, me partía la cabeza. Pensé en ir a buscarte al lugar de siempre, dónde no ibas a estar, en mandarte un mensaje ¿pero que iba a decirte? nada tenia para decir sólo abrazarte en silencio.
Iba como ida mirando no sé qué, pensando en nada, pensando en todo hasta que sentí la necesidad enorme de levantarme, correr hacia el final del pasillo y tocar timbre. No me preguntes por qué, fue un impulso. Ni siquiera me permití pensar que bajarme significaría esperar otro bondi tres cuartos de hora más entrada la madrugada. Sola. Al final de la noche.
Bajé y me quedé ahí parada un rato, no sabía muy bien dónde estaba ni adónde ir. Yo sólo quería bajarme, y tal vez un par de cosas más. Miré a mi alrededor y respiré como si me hubiesen sacado después de mucho tiempo una bolsa de nylon de la cabeza. Tantas luces me alumbraban que me sentía chiquita, como se deben sentir las hormigas. Caminé hasta llegar casi a la esquina y me senté en el descanso de la puerta de un edificio. Ahí me quedé cincuenta minutos viendo como se me iban todos los bondis que me acercaban a casa, recordando alguna que otra situación del pasado. No estaba apurada, nadie me esperaba, podía sonreirles al verlos pasar maldiciendo el momento en el que me habia hecho socio vitalicio de esa línea de colectivo que todo tenía que ver con vos. Cincuenta minutos había pasado ahí sentada, admirando la sutileza con la que Júpiter precavido se acercaba a la Luna. Brillaban hermosos los dos.
A mi me invadía una sensación de soledad terrible. Quería que vos te acercaras a mi de la misma manera que lo hacían ellos. Brillar más que una constelación entera, que ese momento sea eterno. Cincuenta minutos más de pensarte. Cincuenta minutos de sin razón. Cincuenta minutos de inmunidad cerebral. De querer encontrarte y que estés ahí, de saber que no vas a estar, de que no nos vamos a encontrar. Cincuenta minutos de querer mirar el cielo de a dos, de querer ser nosotros dos y nadie más. De mirarte a la cara y verme en tus ojos. Cincuenta minutos de atropello al corazón.
Me atormetaba saber que nos separaban ocho cuadras, me partía la cabeza. Pensé en ir a buscarte al lugar de siempre, dónde no ibas a estar, en mandarte un mensaje ¿pero que iba a decirte? nada tenia para decir sólo abrazarte en silencio.
Como era sabido se me hizo tarde para volver a casa, estoy en lo de una amiga que no necesita preguntarme de dónde vengo. Y acá estamos, ella en la cocina preparando té para brindar por lo que viene y se va mientras yo vomito todo esto que me revuelve el estómago antes de empacharme de vos y vuelvas a dolerme en la panza.
martes, 11 de diciembre de 2012
Lo llevás escrito en los ojos con unas letras ENORMES.
Fuiste sueño de cartón acurrucándose en mis manos
fuiste agua escurriendo entre mis dedos
fuiste carnaval de invierno y tormenta de verano
fuiste somnolencia de día y desvelo de noche
fuiste arcoiris, estrella fugáz y viento huracanado
fuiste los versos más sentidos que escribí,
los más felices, los más tristes también.
los más felices, los más tristes también.
fuiste eso que nunca fue nadie, que nunca fue de nadie
fuiste tantas cosas que yo olvidé quién era
hasta que vos me hiciste ser y fui.
hasta que vos me hiciste ser y fui.
Principiante en cuestiones del amor, agradece la iniciativa en el rubro. Hoy soy esclava del verbo A M A R (y tambien soy otras cosas, pero no te las voy a contar)
lunes, 3 de diciembre de 2012
Pasajero de cristal
Vos te vas y acá quedan rastros de un amor que acaba de explotar: el olor del roce
de las pieles transpiradas, la cama destendida, la ropa tirada en el piso, una
botella de agua a medio tomar, mis zapatos debajo de la cama, una toalla húmeda
sobre la silla, el sol que entra por la ventana y un estado de agotamiento que
hizo a mi vida encantadora.
(el mundo afuera sigue girando)
El tiempo está después
Voy a decirte todo lo que no te dije. Voy a hacerte todo
lo que me pediste y no te hice. Todo lo que quisiste y no te deje. Voy a
hacerlo sin sutilezas, sin pedirte permiso, sin pedirte perdón. Voy a
arrancarte la piel y voy a hacerla canción. Voy a tragarme tus palabras, que no
se las lleva ningún puto viento, voy a masticarlas una por una y escupirlas. Voy
a indigestarme de amor, de vos, del mundo que dibujas. Voy a desarmarte para descifrarte y voy a enloquecer en el intento. Voy a invitarte a la fiesta dónde la prudencia
tiene la entrada prohibida.
miércoles, 21 de noviembre de 2012
Gualicho
Hablas de amor
tejes ternuras
y descoses costuras
¿y a vos quién te pone los puntos?
Enarbolas sentimientos
que no caben en el cuerpo de nadie
porque vos sos gigante
porque vos sos inmenso
porque vos sos incierto
hoy sos lo que decís ser
mañana sos lo que elegís hacer
y no hay congruencia entre una y otra,
nadie puede seguirte los pasos
sin perderse.
Te llenás la boca de flores
y las vomitas
para que todos veamos tus miserias
y la adoremos.
Yo no voy a enjuiciarte, ¿sabes?
y eso es algo que tengo bien decidido,
me basta con salir a buscarle roña al mundo
todos los días.
Desgasto suelas multiformes
buscando la manera de escapar,
de rajar de semejante despilfarro sentimental
(que sos vos)
pero acá me ves,
acá me tenés,
enchastrada, toda pegoteada, como drogada
entre tanto terrón de azúcar
corriendo por mis venas.
No me sale otra cosa
más que ésto.
Pésima puntería la tuya
yo no quería ser tu peón de ajedrez,
tampoco reina ni rey,
yo no quería jugar con vos,
yo no quería jugar.
Así que no respires,
no me mires
y decime ahora
¿a cuántos casilleros estamos
de romper el gualicho de amor?
Transeúntes
‘Cuidate las piernas’ me decís mientras me acaricias y me sacás las espinas de los pies. ¿Y vos que sabés de mi admiración religiosa chorreando entre las sábanas por la piel amada? ¿Qué sabés? si las marcas que llevo tatuada son victorias de guerras invisibles entre tus manos y mis piernas. Piernas que adoran la desnudez y entre tanto vendaval de desamor sólo se dejan abrigar con retazos de tu piel. Piernas de enredadera que prometen vértigo y estrangulan. Te boxean hasta dejarte knock out, quieren caminarte en silencio. Piernas que adoran verte dormir en ellas una eternidad, apenas te descuidas hacen moños de tibios recuerdos. No pruebes tus maneras, no intentes frenarlas, aunque hayan dejado de correrte hace tiempo cuándo vos te vas tus caderas entre mis piernas están.
Guarangada de mujer,
si quiero puedo hacerte doler.
miércoles, 31 de octubre de 2012
Enhorabuena
Voy a dormirme
y cada vez que sienta frío
voy a pensarme desnuda en tu cama,
en los besos que nacieron de tu boca
y murieron al borde de mi ombligo
en los que agonizaron en mi cuello
en los que suicidaste en mi espalda
en los que maté en tu pecho
en los que por urgencia tuvimos el placer
y voluntad de asesinar.
en los besos que quedaron enredados en mi cabeza,
tropel de rulos revueltos de amor,
nicho de mambos y malentendidos.
en tu lengua que supo ser sábana
en tu saliva que supo ser cicatrizante
y aún así,
por arte de magia,
confusión, eclipse solar
explosión de cuerpos celestiales
demencia senil, alzheimer mal diagnosticado
ayuda del cosmos lunar, alineación de planetas
o sanación
voy a despertarme helada.
Enhorabuena.
Le hago honores a tu ausencia
y reverencio tu presencia fantasmal
te mando caricias y besos con gusto a rancio
esos que quedaron empolvados, mal guardados,
a mitad de camino, en la esquina de tu casa,
arriba de todos los bondis que me acercaban a vos.
Me voy en busca de bocas que bailen comparsa
tan tibias, tan vivas, tan en movimiento
con sabor a otros barrios
con olor a nuevo.
Enhorabuena.
y cada vez que sienta frío
voy a pensarme desnuda en tu cama,
en los besos que nacieron de tu boca
y murieron al borde de mi ombligo
en los que agonizaron en mi cuello
en los que suicidaste en mi espalda
en los que maté en tu pecho
en los que por urgencia tuvimos el placer
y voluntad de asesinar.
en los besos que quedaron enredados en mi cabeza,
tropel de rulos revueltos de amor,
nicho de mambos y malentendidos.
en tu lengua que supo ser sábana
en tu saliva que supo ser cicatrizante
y aún así,
por arte de magia,
confusión, eclipse solar
explosión de cuerpos celestiales
demencia senil, alzheimer mal diagnosticado
ayuda del cosmos lunar, alineación de planetas
o sanación
voy a despertarme helada.
Enhorabuena.
Le hago honores a tu ausencia
y reverencio tu presencia fantasmal
te mando caricias y besos con gusto a rancio
esos que quedaron empolvados, mal guardados,
a mitad de camino, en la esquina de tu casa,
arriba de todos los bondis que me acercaban a vos.
Me voy en busca de bocas que bailen comparsa
tan tibias, tan vivas, tan en movimiento
con sabor a otros barrios
con olor a nuevo.
Enhorabuena.
viernes, 26 de octubre de 2012
Lo mejor de nuestra piel es que no nos deja huir
Es un segundo, una milésima de segundo en el que el tiempo se detiene y doy la vuelta al sol dos veces de reversa. El cuerpo fuera de eje. Pierdo equilibrio, me desarmo de a partes. Dura un instante, un instante en el que en verdad el pecho se me estruja y la glotis se me cierra. No poder respirar y empezar a dar manotazos de ahogado. Te juro no estoy exagerando. No quiero subestimar ni un gramo de amor pero a veces siento que mis venas juegan al elástico. Aprendí a convivir con vos sin vos. A extrañarte sin desesperar, a quererte en mi almohada y a pensarte sin esperarte. Y en esos ires y venires me encuentro y te desencuentro. En esos ires y venires todavía sigo buscando con quién mirar la lluvia, sigo esperando con quién pasar el próximo invierno sin que duela. Sigo sintiendo estragos en el pecho cuando alguien te nombra, sigo queriendo encontrarte sin querer, sin citas previas, sin palabras de por medio. Sin relojes ni coordenadas. Hoy no, ayer no, pero mañana nos vamos a encontrar. Cuando hayamos cicatrizado un par de raspones más nos vamos a encontrar. Como en sinfonía, tan armónicos, tan llenos de calma, tan enteros. Y te voy a mirar y te vas a volver hermoso, más todavía. Y nada te voy a pedir, y nada me vas a dar. Solo miradas y un viento entre medio en forma de remolino nos va a acariciar. Por las dudas, vos no te lastimes las manos con las que una vez me acariciaste.
Aprendí a vivir así, amando. Amándote a vos, porque amar me hace vivir. Cuando se quiere de verdad, no se olvida y el amor no muere, sólo cambia de lugar. En todo el cuerpo, por todo el cuerpo. Buscate acá adentro que te vas a encontrar (siempre)
Cada vez que pienso en vos fue amor
Te quería así como sos, tan nene, lleno de miedos, con tus mil mambos, tu ternura atropellada y tu forma de desdecir las cosas. Con ese montón de palabras difíciles que usas y la facilidad que tenes para articularlas, para transformar todo lo te rodea en cosas que pierden identidad y nombre propio. Te quería así, queriendo cambiar el mundo, a vos y a tu forma de querer cambiar el mundo.
Mil cosas me quedaron por decir. Preferí guardar, esconder prolijamente aquel despelote de sentimientos en un cajón. A esa hora de la vida vos habías aprendido a volar y yo no había aprendido a soltar
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