sábado, 25 de junio de 2016
todos escribimos
para vomitar lo que no decimos.
para vomitar lo que no decimos.
martes, 17 de mayo de 2016
sé de mi,
menos que vos.
menos que vos.
domingo, 10 de abril de 2016
Saudade de la piel,
del olor,
de los besos.
Saudade de la presencia,
y hasta de la ausencia consentida.
(en alguna otra vida, debemos haber hecho algo muy grave para sentir tanta saudade)
del olor,
de los besos.
Saudade de la presencia,
y hasta de la ausencia consentida.
(en alguna otra vida, debemos haber hecho algo muy grave para sentir tanta saudade)
martes, 23 de febrero de 2016
prometeme la sonrisa eterna
la mirada en calma
la mente en paz
la mirada en calma
la mente en paz
jueves, 14 de enero de 2016
abrazar todas las mañanas de todos los días.
abrazar la rutina nocturna del desvelo,
del cuerpo cansado, de las pupilas dilatadas,
de los parpados que el frenesí no deja dormir.
abrazar el presente que en el pasado deseaste.
abrazar la rutina nocturna del desvelo,
del cuerpo cansado, de las pupilas dilatadas,
de los parpados que el frenesí no deja dormir.
abrazar el presente que en el pasado deseaste.
lunes, 28 de diciembre de 2015
Que horrible sensación, ésta,
la de sin saber por qué,
un día,
extrañar.
(te)
la de sin saber por qué,
un día,
extrañar.
(te)
viernes, 20 de noviembre de 2015
mirar en el fondo de los ojos cuando están rojos
viernes, 17 de julio de 2015
lunes, 22 de junio de 2015
él también dejaba pasar bondis
el kilómetro en cero
siempre a punto de empezar.
yo apreto el puño,
cronometro el tiempo
y empiezo a contar
cuánto va a faltar
para que la suerte
te deje de pesar.
el kilómetro en cero
siempre a punto de empezar.
yo apreto el puño,
cronometro el tiempo
y empiezo a contar
cuánto va a faltar
para que la suerte
te deje de pesar.
la piel protestando
lloran, patalean, sangran, les duele
tienen miedo de que sea verdad lo que está sucediendo.
se lastiman porque ya han sido lastimados
mueren cada día, a cada hora,
con cada gesto, cada palabra,
esperan el milagro que no va a llegar.
tienen miedo de que sea verdad lo que está sucediendo.
se lastiman porque ya han sido lastimados
mueren cada día, a cada hora,
con cada gesto, cada palabra,
esperan el milagro que no va a llegar.
miércoles, 23 de abril de 2014
(lo que importa es otra cosa)
Quizás sea su mirada, del color café de mis mañanas, la que me obliga a despegar de la cama. Quizás sea el tono de su voz ronca, amanecida a la intemperie, la que me reinventa en colores. Quizás sí, quizás no.
A vos te digo, mientres lees ésto bajito; elijo tu abrazo que me deja afónica de amor y de minutos en el reloj que dejan de correr. Elijo contemplarte en tus horas de sueño mientras ahuyentás fantasmas, el deleite de tus ojos achinados a las 07 a.m , tu lado del colchón lleno de miedos que no te dejan descansar, el andar lento y coordinado de tus pies y los míos, las manos frías del sudor, la complicidad de los días y noches de amor (y de guerra). Tu modo de estar, mi modo de resurrección.
lunes, 13 de enero de 2014
me rescata, me enloquece, me sosiega
desoxidando las ganas de amar
dejando sin lugar a la incapacidad de hablar.
con la voz quebrada de tanto carnaval
suspirando en lugar de respirar
durmiendo en brazos que regalan libertad
resbalando en un puñado de besos que saben a sal
ahogada en un mar de infinita paz.abrir los ojos y saber que estás.
no me da miedo despertar.
estás dormido, estás conmigo.
sábado, 23 de noviembre de 2013
no tan distintos
dejaba caer las palabras tan livianamente
como yo soltaba besos en espiral
antesala
si el amor siempre duele
¿qué sería entonces esto
que no dolía?
lunes, 8 de julio de 2013
Rodillas con frutillas
Quise recordar algo
que valga la pena ser recordado
sin tener que reír y después llorar
pero entendí que no hay dulce sin amargo.
Quise salvar silencios
que me hicieron ruido
llenos de nada
llenos de miedo
vacios de voz
y de vos.
Quise velar aquello verbalizado
y hacerte una canción
que maldigas al escuchar
llenos de nada
llenos de miedo
vacios de voz
y de vos.
Quise velar aquello verbalizado
y hacerte una canción
que maldigas al escuchar
pero apenas me alcanza
para un título a medio terminar.
para un título a medio terminar.
Quise inmortalizar algún susurro
que me haga temblar
sin tener que tomarme el trabajo
sin tener que tomarme el trabajo
de escarbar hasta sangrar
pero me canso de buscar dónde
no hay
no hubo
ni habrá
lo que pretendo encontrar
Quise regalarle al tiempo
pero me canso de buscar dónde
no hay
no hubo
ni habrá
lo que pretendo encontrar
Quise regalarle al tiempo
en meses
la cantidad de horas
que le robaste a mis madrugadas,
usarlas en tomar clases de clown
y decirlo todo sin hablar.
Vos deberías haber estudiado
expresión corporal
y tal vez así
nos hubiésemos entendido un poco más.
que le robaste a mis madrugadas,
usarlas en tomar clases de clown
y decirlo todo sin hablar.
Vos deberías haber estudiado
expresión corporal
y tal vez así
nos hubiésemos entendido un poco más.
Quise enfrentar viejos miedos
en éste hoy tan a estrenar,
tan distante de vos,
tan distinto de ayer.
Les dije a todos que te mataría
mi amor,
pero el tiro me salió al revés.
Ahora llevo tatuado
con plomo
tu nombre en mi sien
con plomo
tu nombre en mi sien
y una cicatriz en la piel.
Y eso sí, eso sí es real.
(rodillas con frutillas
en forma de corazón)
(rodillas con frutillas
en forma de corazón)
martes, 11 de junio de 2013
Donde la paz dio con mi suerte obnubilada.
Una puerta,
una llave,
un cuarto.
Una puerta cerrada con llave,
un cuarto azul.
Una puerta cerrada con llave,
un cuarto azul y adentro dos cuerpos.
¿Y el amor?
el amor son ellos bailando dentro de ese cuarto azul,
(incandescentes)
con la puerta cerrada con llave,
(prudentes)
embriagados de risas de cartón y caricias de algodón,
enroscados en abrazos indeformables,
empapados de besos impostergables,
con los ojos llenos de miradas incautas.
el amor son ellos bailando dentro de ese cuarto azul,
(incandescentes)
con la puerta cerrada con llave,
(prudentes)
embriagados de risas de cartón y caricias de algodón,
enroscados en abrazos indeformables,
empapados de besos impostergables,
con los ojos llenos de miradas incautas.
Un cuarto se transforma en entero
(de todos los colores)
(de todos los colores)
y se vuelve refugio de dos almas.
viernes, 22 de febrero de 2013
La buena noticia sos vos
Me gustan los pocitos que se te hacen
en las mejillas cuando sonreís
y las comillas que se te dibujan
bordeándote los extremos de la boca.
Me gusta que tus dedos sean largos
y delgados,
la constelación de lunares de tu espalda
y lo infinita que es tu columna.
Me gusta el perfume de tu almohada,
lo suave que son tus sábanas
y el olor de tu piel.
La geometría de tu cuarto
y el haz de luz
que cabe entre nuestros cuerpos.
Me gustan tantas cosas tuyas
que estoy ansiosa por empezar
a conocer tus miserias.
Me gusta cuando me mirás
sin decir nada,
como diciéndolo todo
pero nunca, nunca, nunca
cometas el grave error
de suponer
que sé descifrar tu silencio,
no respondas con
una pregunta
y jamás me hables con
puntos suspensivos
porque no son más que eso,
puntos suspensivos.
De todo se vuelve
menos de las cosas
que no fueron dichas a tiempo.
Arriesguemos
una y mil veces.
a eso vinimos
y en eso estamos.
miércoles, 26 de diciembre de 2012
25
Era un viaje más, de esos en los que andar por tu barrio se habia vuelto costumbre. Pisar calles ajenas ya no dolía tanto. La ciudad estaba desierta, postal digna de un feriado en el que abundan restos de comida de la noche anterior. El colectivo lucía más soledades que presencias estelares, éramos poco más de diez incluyendo al chofer. En mis oidos una canción habla de vos, de tu espalda, de un trén, de pieles y del sol. Una certeza angustiante me vine a visitar. A destiempo pero siempre a tiempo ¡viste como es esto! a fin de año a uno se le terminan de romper las costuras.
Iba como ida mirando no sé qué, pensando en nada, pensando en todo hasta que sentí la necesidad enorme de levantarme, correr hacia el final del pasillo y tocar timbre. No me preguntes por qué, fue un impulso. Ni siquiera me permití pensar que bajarme significaría esperar otro bondi tres cuartos de hora más entrada la madrugada. Sola. Al final de la noche.
Bajé y me quedé ahí parada un rato, no sabía muy bien dónde estaba ni adónde ir. Yo sólo quería bajarme, y tal vez un par de cosas más. Miré a mi alrededor y respiré como si me hubiesen sacado después de mucho tiempo una bolsa de nylon de la cabeza. Tantas luces me alumbraban que me sentía chiquita, como se deben sentir las hormigas. Caminé hasta llegar casi a la esquina y me senté en el descanso de la puerta de un edificio. Ahí me quedé cincuenta minutos viendo como se me iban todos los bondis que me acercaban a casa, recordando alguna que otra situación del pasado. No estaba apurada, nadie me esperaba, podía sonreirles al verlos pasar maldiciendo el momento en el que me habia hecho socio vitalicio de esa línea de colectivo que todo tenía que ver con vos. Cincuenta minutos había pasado ahí sentada, admirando la sutileza con la que Júpiter precavido se acercaba a la Luna. Brillaban hermosos los dos.
A mi me invadía una sensación de soledad terrible. Quería que vos te acercaras a mi de la misma manera que lo hacían ellos. Brillar más que una constelación entera, que ese momento sea eterno. Cincuenta minutos más de pensarte. Cincuenta minutos de sin razón. Cincuenta minutos de inmunidad cerebral. De querer encontrarte y que estés ahí, de saber que no vas a estar, de que no nos vamos a encontrar. Cincuenta minutos de querer mirar el cielo de a dos, de querer ser nosotros dos y nadie más. De mirarte a la cara y verme en tus ojos. Cincuenta minutos de atropello al corazón.
Me atormetaba saber que nos separaban ocho cuadras, me partía la cabeza. Pensé en ir a buscarte al lugar de siempre, dónde no ibas a estar, en mandarte un mensaje ¿pero que iba a decirte? nada tenia para decir sólo abrazarte en silencio.
Iba como ida mirando no sé qué, pensando en nada, pensando en todo hasta que sentí la necesidad enorme de levantarme, correr hacia el final del pasillo y tocar timbre. No me preguntes por qué, fue un impulso. Ni siquiera me permití pensar que bajarme significaría esperar otro bondi tres cuartos de hora más entrada la madrugada. Sola. Al final de la noche.
Bajé y me quedé ahí parada un rato, no sabía muy bien dónde estaba ni adónde ir. Yo sólo quería bajarme, y tal vez un par de cosas más. Miré a mi alrededor y respiré como si me hubiesen sacado después de mucho tiempo una bolsa de nylon de la cabeza. Tantas luces me alumbraban que me sentía chiquita, como se deben sentir las hormigas. Caminé hasta llegar casi a la esquina y me senté en el descanso de la puerta de un edificio. Ahí me quedé cincuenta minutos viendo como se me iban todos los bondis que me acercaban a casa, recordando alguna que otra situación del pasado. No estaba apurada, nadie me esperaba, podía sonreirles al verlos pasar maldiciendo el momento en el que me habia hecho socio vitalicio de esa línea de colectivo que todo tenía que ver con vos. Cincuenta minutos había pasado ahí sentada, admirando la sutileza con la que Júpiter precavido se acercaba a la Luna. Brillaban hermosos los dos.
A mi me invadía una sensación de soledad terrible. Quería que vos te acercaras a mi de la misma manera que lo hacían ellos. Brillar más que una constelación entera, que ese momento sea eterno. Cincuenta minutos más de pensarte. Cincuenta minutos de sin razón. Cincuenta minutos de inmunidad cerebral. De querer encontrarte y que estés ahí, de saber que no vas a estar, de que no nos vamos a encontrar. Cincuenta minutos de querer mirar el cielo de a dos, de querer ser nosotros dos y nadie más. De mirarte a la cara y verme en tus ojos. Cincuenta minutos de atropello al corazón.
Me atormetaba saber que nos separaban ocho cuadras, me partía la cabeza. Pensé en ir a buscarte al lugar de siempre, dónde no ibas a estar, en mandarte un mensaje ¿pero que iba a decirte? nada tenia para decir sólo abrazarte en silencio.
Como era sabido se me hizo tarde para volver a casa, estoy en lo de una amiga que no necesita preguntarme de dónde vengo. Y acá estamos, ella en la cocina preparando té para brindar por lo que viene y se va mientras yo vomito todo esto que me revuelve el estómago antes de empacharme de vos y vuelvas a dolerme en la panza.
martes, 11 de diciembre de 2012
Lo llevás escrito en los ojos con unas letras ENORMES.
Fuiste sueño de cartón acurrucándose en mis manos
fuiste agua escurriendo entre mis dedos
fuiste carnaval de invierno y tormenta de verano
fuiste somnolencia de día y desvelo de noche
fuiste arcoiris, estrella fugáz y viento huracanado
fuiste los versos más sentidos que escribí,
los más felices, los más tristes también.
los más felices, los más tristes también.
fuiste eso que nunca fue nadie, que nunca fue de nadie
fuiste tantas cosas que yo olvidé quién era
hasta que vos me hiciste ser y fui.
hasta que vos me hiciste ser y fui.
Principiante en cuestiones del amor, agradece la iniciativa en el rubro. Hoy soy esclava del verbo A M A R (y tambien soy otras cosas, pero no te las voy a contar)
lunes, 3 de diciembre de 2012
Pasajero de cristal
Vos te vas y acá quedan rastros de un amor que acaba de explotar: el olor del roce
de las pieles transpiradas, la cama destendida, la ropa tirada en el piso, una
botella de agua a medio tomar, mis zapatos debajo de la cama, una toalla húmeda
sobre la silla, el sol que entra por la ventana y un estado de agotamiento que
hizo a mi vida encantadora.
(el mundo afuera sigue girando)
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